Vuelve la dura selección

En mi evolución como trader lo más difícil para mí ha sido tener que elegir continuamente entre 2 caminos para simplificarlo todo al máximo. NO porque yo quisiera sino porque así me lo ha exigido el propio trading.

Es lo más duro de esta profesión, reducirlo todo a la mínima expresión. Lo malo, como he dicho, es que te obliga a hacerlo entre aspectos que pudiesen ser válidos ambos.

Me supongo que este matiz será propio de cualquier evolución y que conlleva reducirlo todo a su esencia para luego al incidir únicamente sobre ello hacerte experto en eso.

Pues de nuevo, a estas alturas, se me presenta de nuevo esa vicisitud.

El trading me obliga a dar un paso más y reducir nuevamente mi radio de acción.

En primer lugar me obliga a dejar todos los mercados por el mercado de divisas, o sea, Forex.

Y en segundo lugar me obliga a dejar la operativa por catalizadores en favor del trading puro y duro sobre los gráficos.

Se que para destacar en alguna materia o para sacar el máximo rendimiento, los estudios dicen que tienes que centrarte en una sola tarea, y es más, que esa tarea te guste para poder llegar a un estado de “élite”.

Se que abarcar más de una tarea supone dividir el tiempo disponible entre esas tareas y eso lleva a la mediocridad, de ahí este nuevo paso en mi evolución y el duro proceso de volver a tener que elegir.

Según vas avanzando en tu profesionalidad la decisión se vuelve cada vez más dura.

Mi operativa, ahora mismo, se basa en 2 vertientes:

a)- Trading intradía sobre gráficos sin atender a dato económico alguno y buscando un objetivo de beneficios.

b)- Trading por catalizadores, teniendo en cuenta datos o noticias precursoras de tendencias .

En ambos modos he cosechado buenas ganancias, pero se lleva la palma la operativa por catalizadores. Además este tipo de operativa me da una gran libertad pues requiere estar muy poco pendiente del mercado una vez abierta la operación:

OBSERVACIÓN –  LOCALIZACIÓN – ENTRADA – STOPLOSS – DEJAR CORRER BENEFICIOS

El simplismo es máximo y me permite hacer lo que quiera una vez abiertas las operaciones observando muy poco la evolución de la posición. Una vez abierta sólo requiere aumento de los lotes sobre beneficios. Si no los hay salta automáticamente el stop. Por lo tanto es la táctica que más libertad y rentabilidad me da con el mínimo esfuerzo.

Sin embargo y pese a la rentabilidad siento un vacío operativo. Necesito acción, me parece una forma poco profesional de sacarle el dinero al mercado.

Además hay otro motivo, por mi parte, en la operativa con catalizadores: el tener que estar pendiente de datos, noticias y comentarios me estresa. No doy encontrado una fuente que se sujete únicamente a lo que yo necesito, a los datos que yo busco. Casi todas meten mucha morralla por el medio y tener que cribar toda esa información que me llega me aburre aparte de ser muy cansino.

Entonces miro con morriña a los gráficos, con su silencio… con su silencio pero sin parar de decirte cosas. Con sus soportes y resistencias, con sus figuras, con sus barridos. La verdad es que aunque la rentabilidad obtenida es mayor en la operativa con catalizadores, dentro de mi hay algo que me sigue arrastrando al análisis técnico.

No se cuando se producirá la decisión, es algo propio de mi evolución como trader, es algo propio de la acumulación de horas de práctica, pero dentro de mi siento, como me ha pasado otras veces, que el veredicto está cada vez más cercano.

Además ese sentimiento sigue las mismas pautas que en otras ocasiones. El primero en percibirlo es mi intuición. La razón sigue dándole vueltas durante un tiempo, a veces extenso, pero la intuición sigue y sigue insistiendo, llamando a la puerta. Y se que acortaría muchísimo el camino si tomase ya la decisión pero la razón desea verlo claro antes de hacerlo, de ahí la tardanza. Y de ahí que llegar a un estado de élite lleve mucho tiempo en cualquier profesión o materia en la que te hayas encaminado.

Hay un refrán que dice: “El corazón tiene razones que la razón no entiende” y otro: “La intuición resuelve problemas que la razón no puede”, y otro más: “De intuición están los cementerios llenos”