Trabajar en lo que te gusta

En su tiempo definí claramente mi objetivo principal, vivir de mi pasión, el trading. Cuando puedes trabajar en lo que te gusta los fines de semana se te hacen larguísimos.

Recuerdas aquellos tiempos en los que decías que el fin de semana debía durar más y no sólo 2 días.
Ahora dices: ¡que bien!, la jornada de trabajo dura 5 días. Es lo que tiene trabajar en lo que te gusta.

De todas formas el sacrificio es muy grande. Pero es que ese padecimiento no es físico sino mental y no el mental que todos podemos conocer como, por ejemplo, ponerse a estudiar. No, ese no es el problema sino el vencerse a uno mismo.

Cuando fijas una meta, más o menos, tu mente o tu sexto sentido sabe perfectamente lo que debe hacer. Te lo está diciendo continuamente, sólo tienes que prestarle un poco de atención.

Cuando sabes lo que tienes que hacer pero haces otras cosas diferentes aunque estén relacionadas con la profesión sientes en tu cuerpo como una llamada de alerta, como que no está a gusto.

Es fácil, por tanto, saber cuando estás haciendo lo correcto: tu cuerpo y tu mente disfruta, no hay llamadas de alerta ni sensaciones de que ese puede no ser el camino. Es cuando más avanzas pero también es más agotador.

Tengo comprobado, llegados a este punto, que cuando más avanzo en mis investigaciones es cuando estoy sobre el gráfico percibiendo las posibles señales que este me manda. Y sobre todo, cuando lo compagino con un descanso o meditación cada x tiempo de trabajo noto que ese día, haya ganado dinero o no, lo he hecho bien. Se que sigo dando pasos en la dirección correcta.

Cuando haces lo que debes, la sensación al final de la jornada es de calma total, te sientes en estado alfa, como un mar en calma.

Me ha costado mucho desprenderme de todo lo que causaba una mínima distracción en mi trading, muchísimo. Mi mente, como he dicho antes, lo sabía, pero algo me decía que tenía que probarlo todo antes de desecharlo. Se que, en su tiempo, si hubiese hecho caso a mi intuición habría conseguido llegar antes a mi objetivo pero también, por mi forma de ser, me estaría preguntando un día si y otro también si me habría dejado algo importante por el camino.

Soy el típico personaje que da un rodeo para llegar a un sitio. No soy de los que coge atajos, sin embargo, tengo claro que tarde lo que tarde, si tengo fijada la meta, voy a llegar. Si algo me sobra es perseverancia.
Uno de mis defectos, gastar demasiada energía en tareas poco productivas.

Ha sido por ello todo un handicap para mí lograr dispersar toda distracción posible de mi trading, pero el proceso ha sido todo un placer.

Y hablando de proceso, ese es el verdadero camino, centrarse en el proceso y no en el resultado.

Desde muy pronto comprendí que si acumulaba horas y horas en lo que quería conseguir todo sería más fácil. Sólo practicando y practicando van apareciendo las preguntas y las respuestas. No hay nada más que hacer, sólo buscar tiempo para dedicarle a tu tarea principal, luego todo va llegando.

Concluyendo, es ahora fácil decir que el tiempo es el activo de más valor para un trader y que por eso es esencial eliminar cuanto antes todo lo superfluo. Es indispensable si no quieres estar todo el día estresado e irritado.