Identifica tu 80/20

Decía Pareto que el 20% del esfuerzo genera el 80% de los resultados.

Y, aplicado a nuestros días es la mayor de las verdades.

Que si Twitter, que si Facebook, que si Linkedin, que si las noticias del día, que si las noticias intradía, que si el móvil, que si los correos, que si leer este libro…vamos, ¿para que voy a seguir? Cada uno tiene sus distracciones.

Pero ya centrándonos en el trabajo o mejor dicho en tu objetivo, todas esas tareas secundarias lo único que hacen es robarte tiempo para llegar a la meta, tu meta.

De ahí la importancia de la Ley de Pareto.

Una vez has establecido tu objetivo, tienes que pensar muy seriamente qué es lo que te lleva hacia él, qué es lo que ataja el camino y qué es lo que te hace dar rodeos.

Todos disponemos de 24 horas al día, pero, ¿por qué unos consiguen llegar más lejos que otros? Pues básicamente porque han identificado aquello que les hace avanzar más rápido.

Otra consecuencia de identificar el 20/80 es la sensación de libertad, la liberación de tareas superficiales que roban muchísimo tiempo y no producen resultados, y por consiguiente liberación del stress. El stress no es más que eso, una acumulación de tareas. Elimina las que no te conducen a nada.

Pero primero identifica tu objetivo. Si tu objetivo son las relaciones pues tendrás que centrarte en Facebook todo el día, si tu objetivo es ganar dinero en los mercados tendrás que enfocarte sólo en ello.

Piénsalo bien porque sino tu camino hacia el objetivo se hará muy largo o verás como otros llegan antes que tu.

Identifica primero lo que mejor se te da, lo que mayores resultados te produce,luego hazlo todos los días como una rutina, no estés buscando continuamente nuevos rumbos.

No hagas como aquel que acumula y acumula información y más información sobre un tema que le interesa pero nunca se atreve a comenzar porque siempre encuentra algo nuevo al respecto que apuntar.

Y hablando de comenzar, como dice Ricardo Ross:
empezar es lo más difícil pero una vez que lo haces encuentras el ímpetu necesario para continuar.

Así que, lo realmente complicado es comenzar, sobre todo si te centras primero en solucionar o satisfacer las tareas secundarias. Si lo haces así acabarás la jornada totalmente insatisfecho porque verás que has trabajado mucho para nada.

«Oficio que no da de comer a su amo no vale ni dos habas»_ Miguel de Cervantes

Recuerda: haz primero lo que debes y luego lo que te gusta.

Destina tus mejores fuerzas para lo vital. Si empiezas por lo secundario cuando tengas que abarcar lo fundamental ya no tendrás la energía suficiente y un nuevo día se habrá ido.

Mejor aun: identifica las tareas que mayor productividad te dan y estarás haciendo lo que te gusta y aun encima consiguiendo resultados, que añadido, aumentarán tu autoestima.

Es hora de que elimines todo lo superficial, que señales todo lo que te hace avanzar, crear una lista de tareas y establecer una rutina diaria y hacerla con constancia todos los días. Verás como el camino hacia el objetivo se hace más corto.

Luego, según te levantes por la mañana haz esa rutina con disciplina, no te pierdas en otros asuntos que igual te gustan más. Piensa donde quieres estar mañana y qué es lo que te aleja y qué es lo que te acerca.

Y por último: acumula horas sobre ello, todo se irá dando.