El stoploss como protección

Cuando empiezas a operar lo normal suele ser cortar pronto las ganancias y dejar correr las pérdidas.

Para evitar esto acabamos situando stoploss en nuestras operaciones para conseguir por lo menos cortar pronto las pérdidas. Esto que es un gesto esencial no siempre da los resultados deseados.

Muchas veces situamos el stop muy cerca del punto de entrada por lo que salta fácilmente por los continuos movimientos en zig-zag del mercado o bien, nos lo barren cuando lo situamos muy cerca, debajo de un soporte si entramos al alza o encima de una resistencia si entramos a la baja.

Si entonces decidimos alejarlo más, salta con menos frecuencia pero al fin y al cabo continua saltando.

Esto acaba desesperando al trader que ve como su cuenta va acumulando muchas pero pequeñas pérdidas. Por lo general esto tendría que ser lo normal pero nuestra mente lo que busca es acertar el mayor número de veces. No le importa que tengamos muchas pequeñas pérdidas y pocas pero grandes ganancias y que la suma de ambas nos de positivo.

La mente quiere el premio inmediato, por lo que el trader se desespera y busca una y otra vez el sistema que le de ese % de aciertos elevado que le haga sentir bien.

Pero bien, ¿qué pasaría si no ponemos el stop de protección?

En mis muchos años operando he experimentado como en la inmensa mayoría de las ocasiones en las que he abierto una posición sin aplicar el stop, y esta cogía el sendero de las pérdidas, al final la cotización regresaba al punto de entrada e incluso se ponía en positivo para acabar saliendo con buenas ganancias.

Este frecuente suceso lo único que hace es reforzar el hábito de operar sin stop pues prácticamente siempre la cotización regresaba.

Pero, desgraciadamente, lo que también he constatado y experimentado en mis propias carnes, es que con sólo una vez, repito, con sólo una única vez en que la cotización no regrese habrás tirado por la borda todo el dinero acumulado durante tanto tiempo y aun encima peligrará el total de tu cuenta original.

Vamos a verlo en el gráfico:

Imaginemos que entramos a la baja en el punto A. La cotización en un primer momento se mueve a mi favor pero pronto se da la vuelta y llega hasta el punto B. Por supuesto estoy operando sin stoploss, por lo que espero con esperanza su regreso. En este caso lo hace, regresa de nuevo al punto de entrada e incluso baja más (hasta el punto C) dejándome  algunas ganancias si cierro la posición.

Pero si no la cerrase o si el movimiento no llegara nunca a alcanzar de nuevo el punto de entrada (A) puedes ver perfectamente en el gráfico como, tras haber tomado la cotización la senda alcista y no regresar, las pérdidas serían muy abultadas.

Por tanto, siempre stoploss en todas nuestras operaciones. “La primera pérdida siempre es la mejor”