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Dejando correr beneficios

Tras el control de las pérdidas mediante stop-loss el segundo aspecto más importante es dejar correr las ganancias.

Es vital limitar las pérdidas, esta es la primera premisa. Pero cuando esto está bien comprendido, definido y lo empleamos sin excusa en todas nuestras operaciones, el siguiente paso será la búsqueda de la manera de incrementar las ganancias de manera que será esencial buscar la manera de dejarlas correr.

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Cuando operas intradía dejar correr los beneficios semeja otro tipo de operativa. En intradía, por medio de gran volumen de contratos, lo que buscas es un beneficio rápido. Movimientos cortos con muchos contratos en busca de un objetivo y cerrar.

Por tanto, en la operativa intradía, dejar correr las ganancias no tiene tanto sentido.

Si lo tiene cuando operas a un plazo más largo.

El operador intradía busca sus entradas en ciertos patrones que se repiten habitualmente. Estos tienen un porcentaje de acierto mayor o menor. En cambio, para el operador que busca más recorrido este tipo de entradas pudieran ser contraproducentes puesto que no suelen perseguir una tendencia sino un movimiento puntual que bien puede ser a favor o en contra de la tendencia.

Entonces que quede claro que en vez de la búsqueda de patrones de corto recorrido deberá tratar de buscar en donde está la tendencia y operar a su favor. Esto le llevará a entrar, una vez encontrada la tendencia, a entrar en un proceso que yo llamo: ciclo de riqueza.

Este ciclo es el ideal para incrementar la cuenta de manera rápida y progresiva, pero hay que tener en cuenta ciertos parámetros:

  • Una vez se identifica la tendencia el stop debe estar siempre presente. Un stop lejano dentro de los límites que te permita la gestión del riesgo. De esta manera ya no nos tenemos que preocupar por las pérdidas pues ya sabemos lo que podemos y vamos a perder si la cosa va mal. Así que ahora sólo nos queda centrarnos en las ganancias.
  • Sabemos que los perdedores lo son, sobre todo, porque dejan correr las pérdidas y aun encima añaden más posiciones incrementando estas aun más y porque cierran sus operaciones con pocos beneficios.

Las ganancias vienen justo de hacer lo contrario. Una vez con la posición en beneficios será el momento de añadir más contratos, pero que quede claro, esta vez con la cuenta en positivo nunca en negativo. Según van aumentando los beneficios y el margen que nos exige el broker disminuye será el momento de aumentar un nuevo contrato en la posición. Las ganancias crecerán exponencialmente.

Ahora bien, si la parte técnica está clara, la psicológica no tanto.

Dejar correr las ganancias tiene muchas implicaciones psicológicas, de ahí que sea tan difícil hacerlo.

Ya no hablo de la tendencia del EGO que nos obliga continuamente a cerrar la posición cuando dichas ganancias son ya considerables sino del factor tiempo.

Las tendencias necesitan tiempo para desarrollarse. Al trader impaciente le será muy difícil dejar correr las ganancias. Más le valiera apagar el ordenador y encenderlo semanas después, y sobre todo abstenerse de mirar continuamente los beneficios pues esta acción desembocará inmediatamente en unas ganas irresistibles de materializarlos.

Y hablo del factor tiempo porque dejar correr una tendencia implica eso: tiempo.

Las cotizaciones no van en linea recta ascendente o descendente. Se mueven en escalera. Si en cada retroceso nos salimos no estamos dejando correr las ganancias. El miedo a perder te hace salirte de la posición antes de tiempo.

Tienes que tener en mente que debes superar los retrocesos de una tendencia sin cerrar aun a riesgo de que tus ganancias disminuyan considerablemente. Es la única manera de coger las grandes tendencias.

Como las cotizaciones se mueven en fractales por los diferentes espacios temporales te darás cuenta que si has abierto la posición en un gráfico de 1 hora, cuando tu posición salte al espacio temporal diario los avances y retrocesos durarán aun más en el tiempo, y si pasan al gráfico semanal ya no digamos, pero es ahí en esa espera donde se haya la fortuna, el gran incremento de capital.

Si contemplas un gráfico y alguna de tus operaciones que has cerrado con ganancias, probablemente veas que has cogido justo el movimiento de la tendencia casi desde su inicio pero seguro que has cerrado la posición en muy poco tiempo. Si ahora te vas a un gráfico semanal verás muchas veces como la tendencia ha durado 10 semanas mientras que tú has cerrado en la primera semana. Fíjate en lo que has dejado de ganar.

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Aunque en el gráfico semanal veas una sucesión de velas seguidas sabes, y ahí está el éxito, que en los espacios temporales más pequeños la cotización ya no es tan lineal y esto se acentúa cuanto menor es el espacio temporal que observas.

El gráfico anterior es el mismo que el primero sólo que este último es un espacio temporal diario. Como puedes ver la cotización ya no es tan lineal como en el semanal de arriba, y esto es aun peor en espacios temporales más pequeños.

De ahí que las grandes ganancias estén en soportar los retrocesos y añadir más contratos en ellos en vez de cerrar la posición.

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El miedo a la hora de dejar correr una posición con beneficios

Son tantas las operaciones que acaban en pérdidas que cuando tenemos un pequeño beneficio tratamos de retenerlo como sea. Ya no digo si este es grande.

El miedo a que ese beneficio se convierta de nuevo en una pérdida nos hace cerrar apresuradamente por lo que no somos capaces de dejar correr las ganancias lo suficiente.

El dominio de este rasgo psicológico, el miedo, es el artífice principal para que llegues a ser un buen o mal trader.  La paciencia y templanza por medio de una gran fuerza mental y no mirar atrás suelen ser las fórmulas más eficaces.

El mercado se encarga de machacarnos de todas las maneras, pero su táctica preferida es la que ataca a nuestra mente sin piedad. Sabe que somos débiles en ese aspecto y usa principalmente este mecanismo para que nuestra cuenta disminuya poco a poco hasta acabar con nuestro dinero.

Seguramente habrás pasado por la siguiente situación:

Un buen día ves una oportunidad clara y abres cortos posicionándote a la baja. Tienes abundantes ganancias, pero esta vez dices: _no voy a cerrar, voy a aguantar pase lo que pase.

La cotización retrocede y las grandes ganancias que tenías se quedan a cero e incluso entran en pérdidas.

Esperas lo que haga falta sin cerrar a que la situación cambie.

Y sucede.

Vuelves a entrar en beneficios y la cotización vuelve a bajar hasta justo donde había llegado antes, al mismo soporte, por lo que piensas: _ esta vez sí, romperá el soporte y ganaré mucho más.

Pero vuelve a pasar lo mismo: la cotización retrocede, se evaporan las ganancias y entras de nuevo en pérdidas.

Es aquí cuando el mercado comienza a atacar y va directo a tu punto más débil: tu mente.

Entonces empiezas a pensar… ¡ Que burro ! Si hubiese cerrado en el soporte y hubiese esperado el retroceso para volver a posicionarme a la baja habrá ganado mucho dinero, el doble, y ahora estoy en pérdidas.

El miedo comienza a instalarse en tu cerebro, ya tienes dudas y mucha falta de confianza.

De repente vuelves a entrar en beneficios y la cotización ataca de nuevo el soporte. Estás contento porque aunque podías haber ganado mucho más dinero, por lo menos ya estás de nuevo en la primera situación.

Pero ahora la encaras con falta de confianza. Tienes miedo de que la cotización vuelva a hacer lo mismo y de que vuelvas a perder de nuevo un buen dinero. Así que dices: «más vale pájaro en mano, que 100 volando«, por lo que cierras la posición en el soporte y quedas contento con lo ganado.
Esto no lo habías pensado la primera vez, y te salió mal, pero si lo piensas ahora… y a ver que pasa.

Y claro, es aquí donde el mercado remata la faena y te deja con un muy mal cuerpo ya que tú te quedas con tu beneficio pero el soporte se rompe como habías pensado en un primer momento y ves impotente y fuera de mercado como la cotización cae y cae sin poder aprovecharte de ello.

Esperas una reacción alcista para ponerte corto pero esta no llega, el mercado te ha eliminado y no vuelve a por ti…. la cotización sigue descendiendo y cada vez te desesperas más y ya empiezas a pensar que ahora si se va a desplomar.

Finalmente entras corto de nuevo porque tu mente cree que el descenso es imparable, y es justo ahí donde el mercado te vuelve a cazar. En ese momento la cotización comienza a subir y subir hasta que el mercado vuelve a recuperar todo el dinero que en un primer momento le habías arrebatado.

Y vuelta a empezar….