Señales anticrisis

Hay noticias o señales “no oficiales” que pueden darnos pistas sobre la evolución de la economía. Señales que obtenemos de nuestra vida cotidiana pero que fácilmente pueden pasar desapercibidas si no sabemos como interpretarlas.

Hay ciertos dichos típicos relacionados con la economía como:

“Vende acciones cuando el frutero las compre”

“El aumento de las ventas de pintalabios rojos predice una crisis”

“Las faldas cortas indican auge en la economía y las largas recesión de la misma”

“Mayor venta de galletas “María” y de pollo en época de crisis”.

Son señales que no tienen nada que ver con indicadores económicos típicos como el IPC o la Inflación pero no por ello dejan de ser predictivos.

La interpretación de las mismas pueden dar buenas oportunidades de compra a aquel especulador que sea capaz de descifrarlas y actuar ante su evidencia.

En la crisis inmobiliaria del 2007 los precios, no solo de los pisos, se dispararon hasta límites insospechados.

El tiempo de duración de un auge puede darnos idea de lo que también puede durar su respectiva decadencia posterior. Normalmente ” a mayor desmadre mayor batacazo”.

La psicología, como siempre, influye mucho sobre estos apogeos y declives. La sensación de que todo sube para siempre que se ve en un boom económico tarda en disiparse de manera proporcional a los abusos alcanzados.

Una crisis es una depuración de los excesos cometidos. Es una situación que se da para arreglar algo que se ha hecho mal, y la economía sólo sigue su camino tras corregido el desfase.
Pero como digo, la sensación psicológica tras un boom perdura mucho en el tiempo de ahí la duración de las crisis. Si todo el mundo se diera cuenta de ello las estas durarían mucho menos.

El caso es que por culpa de esa sensación los precios de los artículos que han subido tanto tardan muchísimo en bajar. El propietario o comerciante es muy reticente a la bajada. Sin embargo esa bajada tarde o temprano será un hecho. Eso es por la ley implacable que impone el mercado, la ley de la oferta y demanda.

Cuanto antes se equilibran los precios antes se solventa la situación pero claro nadie quiere ser el primero en hacerlo.

Cuando vives un par de crisis es relativamente fácil darse cuenta, mejor que con la teoría. Las señales suelen ser las mismas pero con distintos protagonistas. Ser capaz de identificar esto suele ser un gran tesoro para un especulador.

Por tanto, cuando se da una crisis debes estar preparado para identificar donde está el precio de la oferta y el de la demanda. No sólo vale para la crisis sino para cualquier otro producto o mercado. Cuando algo está muy demandado su precio sube, sea lo que sea, y cuando nadie lo quiere, el precio baja. Siempre, siempre, hasta que los precios se equilibran.

En 2013 los flecos de la crisis inmobiliaria aun se dejan ver, ya no tanto en los pisos que han bajado mucho aunque el equilibrio de precios no se ha visto aun en muchas zonas. No bajan al mismo ritmo por igual.

Pero yendo simplemente a un Centro Comercial o mismo a un bar si sueles seguir el “ritmo de los precios” te darás cuenta de muchas cosas, de como va la economía y de cuanto puede faltar para que acabe.

Si has seguido los precios de los diferentes artículos desde el estallido de la burbuja te habrás dado cuenta que los primeros en desplomarse han sido los de los coches. Se han desplomado hasta no poder aguantar más. Muchos concesionarios han cerrado.

Mucho más lentamente ha ido con el precio de los inmuebles. Aun hoy siguen bajando. Esto es porque el dueño que no tiene necesidad de vender o que para hacerlo espera hasta el final. Pero como he comentado anteriormente sólo retrasa la caída, no la detiene.

Es un proceso muy parecido al que sucede en la bolsa.
Cuando has comprado un valor con una cotización excesiva y esta cae no vendes, esperando que esta llegue un día en que se recupere. Sin embargo no lo hace y solo cuando tu pensamiento o anclaje psicológico lo asume es cuando capitulas. Pero tú, tu ego, tarda muchísimo en asumir esa pérdida. Sólo lo hace al final de todo. Y es por eso que se dice que los pequeños inversores suelen comprar en lo más alto de una subida y vender en lo más bajo de una bajada.

Como decía antes, primero se vio una bajada evidente y pronunciada en el precio de los turismos que después se trasladó al sector inmobiliario y al hostelero. Pues bien, las bajadas para ser efectivas no tienen que ser solo en estos 2 sectores sino que lo es en general. Todo baja, todos aportan su granito de arena para que la crisis “se cure” (y no quiero bajar de las bajadas de sueldo”), pero si os fijáis en los precios, anteriormente citado, de los productos en los supermercados, habréis notado que los dichos precios, sobre todo en los productos de marca han experimentado una rebaja sustancial.

No quiero citar artículos, pero es fácil comparar los precios de los productos ( sobre todo los más caros y que en el BOOM consumía la clase media, ahora más pobre) de nombre sobradamente conocido y percibir como han bajado sus precios en un porcentaje importante de media.
También se observa una bajada de calidad equiparándose en muchos casos a marcas medianas o incluso blancas, pero a lo que iba, se ve una bajada efectiva de los precios que tampoco ha llegado a su fin.

Son ejemplos, pequeños detalles que dicen mucho. Dicen que el final de la crisis está cada vez más cerca. No dicen en este caso que se vaya a reactivar con fuerza, para eso es necesario ver otro tipo de señales pero que estamos cerca de un suelo es evidente.