¿Sabes lo que quieres?

Sabes perfectamente cuando algo te gusta, estás deseando ponerte a ello a cada momento que puedes. Este es el espíritu del que suele conseguir lo que desea, este debe ser el espíritu del verdadero trader.

Sin duda, la práctica será lo que mejor especulador te haga. A veces tratamos de complicarlo más, añadiendo otras tareas que lo único que hacen es restar tiempo, ese preciado tiempo que tienes para tratar de ser mejor.

Por supuesto que en el trading el dinero manda y la interrupción de la práctica puede ser motivada por la pérdida del capital. Aquí ya no hay nada que hacer salvo poner más y más capital. La mente va aprendiendo de los errores, sólo vale la perseverancia.

Y es cuando insistes e insistes, cuando empiezas a ver los resultados. ¿Te acuerdas de cuando estudiabas? La ley del mínimo esfuerzo no vale, ya lo sabes, sólo para sacar un suficiente rascado si lo sacas. Tampoco hace falta matarte a estar todo el día practica que te practica. La constancia y la calidad valen más en este caso que la cantidad.

Si has decidido practicar trading 3 horas al día, pues hazlo, pero se constante. Valen más la acumulación de esas 3 horas diarias que 8 horas un día y 1 otro. Práctica y descanso, esto es lo que vale.

La práctica genera en el cerebro una serie de preguntas de las cuales tratarás de obtener respuesta. Este necesita datos y los buenos vienen de la práctica continua. Tras unas preguntas vendrán otras y así sucesivamente, hasta hacerte cada vez más experto en el tema.

Debes tener claro lo que quieres y centrarte sólo en ello. Es vital. No me canso de decirlo, tantas veces como otras tantas te cuesta ponerte a practicar. Si ya tienes el objetivo fijado (vivir del trading) sólo tu puedes encaminarlo. Lo que haces y lo que no haces te pone o te quita del camino. Dicen que los humanos sacamos lo mejor de cada uno en las situaciones difíciles o extremas. No esperes a que esa situación llegue para reaccionar porque puede salirte bien o mal.

Establece tu objetivo, (siéntate en un rincón de tu oficina y piensa en lo que quieres hacer) y ve realmente qué es lo que te conduce hacia ello y qué es lo que te aparta. Andar saltando de un objetivo a otro o mezclar tareas superfluas, en serio, que no te ayuda.

Aquellos que vencieron fueron los que tras fijar lo que querían se encaminaron hacia ello saltando todos los obstáculos hasta que lo consiguieron. Y para ello tuvieron que hacer primero lo más importante, y no lo secundario. Centrarse primero en lo que queremos y luego en todo lo demás es lo que marca la diferencia.

El día tiene 24 horas para todos, la forma en la que las aprovechas marcará el éxito de tu empresa. Así que céntrate en lo que realmente quieres, dedícale el máximo de horas efectivas. Todo lo demás es superfluo.