Razón, intuición, disciplina, y paciencia

Uno de los mayores handicaps de un trader es el ser capaz de esperar el tiempo suficiente a que ocurra lo que tenga que ocurrir para ver clara una oportunidad y entrar.

Sobre todo en días de reuniones de Bancos Centrales donde se espera que cualquier información varíe el rumbo de los mercados, la espera es tensa y aburrida.

Estoy totalmente seguro de que el trader que es capaz de esperar sin entrar en mercado (minimizando de esta manera las operaciones con pérdidas) a la hora justa en que salta la oportunidad tiene muchas probabilidades de ganar grandes cantidades de dinero en el trading.

Muchas veces sabemos la fecha exacta donde el mercado puede efectuar un giro de mercado o seguir con la tendencia con más ímpetu, sin embargo nos empeñamos en abrir posiciones antes de esa fecha señalada.

Dejando pasar el tiempo, preparándonos mientras para actuar en el momento adecuado, evitaríamos muchas pérdidas y podríamos hacer crecer la cuenta a favor de la resolución o factores que aparezcan cuando teníamos previsto.

¿Qué pasa entonces? pues que es muy difícil esperar sin hacer nada, sin embargo, es la manera más efectiva de hacer dinero.

Según vas recopilando información te vas haciendo una idea lo que puede suceder. Suelen ser una sucesión de datos en uno y otro sentido que van haciendo que te formes una idea en tu cabeza. Esa idea va madurando hasta que la ves clara. Es en ese momento donde la intuición se separa de la razón.

La intuición, fruto de la experiencia acumulada inconscientemente, suele ser la más certera, pero casi siempre acabamos dándole la razón al análisis, a la lógica. No es fácil hacerle caso a la intuición, ni mucho menos, ya que al estar reñida, como dije, con la razón, siempre hacemos más caso a lo que estamos analizando con el razonamiento por parecernos más palpable mientras que la intuición la creemos más virtual.

Después es cuando decimos: “ya lo sabía yo, me lo daba en el alma”. Si, pero no le has hecho caso.

“De lo que se temían están llenos los cementerios”

El caso es que el fin de la persona que se acerca a los mercados, es el de ganar dinero lo más rápido posible. Se piensa que con cuantas más operaciones que haga más probabilidades de ganar, pero no es así.
El dinero de verdad se hace esperando con mucha paciencia las verdaderas oportunidades.

Para hacernos a la idea, 10 operaciones anuales bien hechas nos podrían dar el sueldo de un año.

Es curioso porque las mejores operaciones suelen ser muy fáciles de ver. Lo que nos pierde es el no ser capaz de esperar, lo que nos pierde son las operaciones que hacemos por el medio.