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Que me he dejado atrás en mi evolución como trader

A lo largo de mis años de experiencia como trader he sufrido una gran evolución o transformación que nada tiene que ver con mis inicios en este mundo del trading.
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A lo largo de mis años de experiencia como trader he sufrido una gran evolución o transformación que nada tiene que ver con mis inicios en este mundo del trading.

El día a día, los palos que te llevas (que son necesarios para encaminarte) van modificando tu manera de ver los mercados y todo lo que rodea al terreno de la especulación.

En líneas generales estos son los puntos de vista en los que he cambiado desde mis orígenes:

  • Mercados: si bien al principio operaba únicamente con acciones al contado, con el tiempo me fui dando cuenta que están diseñadas para inversores que desean obtener un rendimiento algo mayor que el de un depósito bancario.

Vamos, que podrás cosechar x cantidad de dinero para realizar alguna compra más o menos importante pero no son el camino para vivir consistentemente. Poniéndolo más claro, no obtendrás un sueldo para vivir de él o tendrás pocas posibilidades de ello.

De las acciones pasé a los derivados: futuros, cfds.

Si quieres ganar dinero de verdad tienes que operar con un producto que ofrezca apalancamiento.

Eso si, apalancamiento controlado y adaptado a la cantidad de dinero que tienes en la cuenta.
NO puedes operar con un volumen mayor de lo que tu cuenta puede soportar. Este es el error de numerosos traders.
Abren una cuenta en Forex, se dan cuenta de que con poco dinero pueden operar como si tuviesen mucho y, venga, entran en el mercado con un número exagerado de lotes dándose de bruces en minutos.

Por tanto, dicha evolución por mi parte me llevó a abandonar acciones por productos apalancados. Llámense: divisas, materias primas e índices bursátiles.

Backtestings: si en algo he perdido de verdad el tiempo ha sido tratando de encontrar el Santo Grial.
En mis inicios «me comí» el Metastock. Me sabía casi todas las fórmulas e indicadores de memoria, los prové todos, los modifiqué, creé otros nuevos…

El Sistem Tester era la estrella del programa. Ahí hacía yo mis backtestings, los sobreoptimizaba claro y me daban en las pruebas unas rentabilidades brutales, pero luego sobre el papel…naranjas de la China.

En el test salía todo de vicio pero en la operativa real nada era ni parecido.

Estuve mucho tiempo en esta fase, ni salía de fiesta (eran mis años mozos) por estar buscando el sistema ideal.
Como dije, estuve perdiendo mucho tiempo en esta fase, demasiado, hasta que hastiado me di cuenta que no había ni que nunca encontraría un sistema automático que me permitiese vivir del trading.

Vamos, que en este caso sufrí una transformación pasando de ser un trader sistemático a ser un trader discrecional.

Intradía: mis ansias por ganar dinero rápido, las ganas de acción me llevaron a operar intradía.

He de reconocer que fue una gran fuente de experiencia. Llegué a consolidarme, a no perder dinero e incluso ganarlo.

Pero poco a poco mi cabeza se fue dando cuenta de lo que yo  no quería darme: demasiado esfuerzo para poco rendimiento.
Vivir del trading, ser trader (esa profesión tan elitista) no podía llevar a estar con las pestañas pegadas todo el día en la pantalla (aunque me encantase).

Fue en esos momentos cuando pasé de ser trader intradia (cerraba todas mis posiciones en el día) a no saber cuando las iba a cerrar: días, semanas, meses…..

Aprendí a dejar una posición abierta el tiempo que fuese sin sentir miedo, pudiendo dormir de noche sin preocuparme o sin consultar de madrugada las cotizaciones.

Pero claro, esto fue gracias a uno de los pilares del trading que nunca había tenido en cuenta, por aburrido:

La gestión del dinero: trasladé todos mis esfuerzos de buscar el cruce de medias perfecto, el indicador por excelencia, la figura o set-up infalible a centrarme exclusivamente en la gestión del dinero y del riesgo, en la gestión de la operación, en eliminar todas las pérdidas posibles viniesen de donde viniesen.

El cambio fue brutal, me volví consistente, casi no perdía dinero. Sin embargo, curiosamente, mi porcentaje de acierto fue bajando. De tener un 72% de acierto bajé por debajo del 40%.

A medida que bajaba el porcentaje de acierto la rentabilidad de mi cuenta iba en aumento.

¿por qué?

Era una confluencia de factores.

Mantener la posición más abierta que limitándola solo al intradía me llevó a dejar correr las ganancias.

Me llevó a no sobreoperar.

Tenía las espaldas muy bien cubiertas, sabía lo que iba a perder antes de abrir la operación por lo que si no saltaba el stop sólo me esperaban ganancias.

Aprendí a ser paciente, muy paciente. No quería ver más esas operaciones en las que cerraba en positivo y estás seguían avanzando a mi favor pero ya conmigo fuera.

Quería aprovechar el máximo movimiento posible.

Aun a costa de que la operación se diese la vuelta e hiciese saltar el stoploss.

Aprendí que el verdadero dinero no está en el intradía sino en la paciencia de aguantar la posición abierta a mi favor. El tiempo que hiciese falta.

Estos son a grandes rasgos, pues cada etapa tiene sus matices, los puntos principales que he evolucionado de manera importante desde mi llegada a los mercados.

Se que dentro de unos años habré evolucionado más y mi punto de vista habrá cambiado respecto a lo que hoy pienso, respecto a lo que hoy he explicado en este artículo. Es normal, es producto de esa evolución, es producto de la persistencia, es producto de tener al trading como única filosofía de vida.

Y espero seguir aquí para seguir contándolo y que otros traders puedan servirse igualmente de ello.

 

Por Pena de la Ghetto

Trader independiente