Para ser trader…y cuando eres trader

Para ser trader…

  • necesitas primeramente preguntarte si el trading es en realidad lo que más te gusta sino no tardarás en abandonar
  • necesitas renunciar a muchísimas cosas: otros trabajos, ocio, amigos, tiempo libre, deporte…
  • tienes que hacer más horas que un despertador
  • tienes que tener muchísima fuerza mental
  • tienes que prepararte duramente, muchísimo sacrificio
  • vas a tener que luchar primeramente contra tí mismo
  • te vas a desesperar muchas veces
  • tu estado de ánimo reflejará tus resultados en el mercado
  • vas a dormir muy poco
  • vas a perder mucho dinero en el aprendizaje
  • vas a cargar contra todo y echarle las culpas a todos
  • vas a estar muchas veces muy confundido
  • vas a tomar decisiones radicales en tu vida y en tu operativa
  • vas a pensar y puede que también a escribir mucho
  • vas a quebrar alguna que otra vez
  • vas a tener que contener muchas veces las ganas de darle unas patadas al monitor
  • vas a tener problemas de estómago
  • vas a tener ganas de llorar
  • vas a sentir impotencia
  • te vas a conocer a ti mismo…y los demás también
  • vas a estar perdido muchas veces, incluso cuando ya has apagado el ordenador
  • vas a sentir muchas ganas de abandonar

Cuando eres trader…

  • sientes el alivio de no tener un jefe encima tuyo
  • no tienes un horario estricto. Te levantas cuando quieres, operas cuando quieres, coges vacaciones a tu antojo
  • puedes trabajar en tu casa o en cualquier lugar del mundo que tenga conexión a Internet. Puedes estar viajando de ciudad en ciudad y trabajar desde allí.
  • no tienes que “luchar” contra proveedores, clientes, ni empleados
  • tienes la oportunidad de hacer el sueldo del año en una semana
  • puedes permitirte ciertos lujos aunque trabajar en lo que te gusta es el más grande de todos
  • vas a tener mucha tranquilidad y tiempo libre
  • vas a reaccionar impasible tanto a las pérdidas como a las ganancias
  • vas a dormir tranquilamente por las noches

Primero viene el sacrificio, después la gloria