Operar intradía no es tu negocio

Hablamos día tras día de la inutilidad de predecir los mercados. Sin embargo, hay cantidades ingentes de traders en todo el mundo operando intradía.

Hacer day-trading o scalping conlleva estar continuamente tratando de predecir el mercado, y no sólo la entrada sino nada menos que la salida, y aun encima tratar de acertar en todas las operaciones.

Ya no quiero ni hablar de los que hacen esto sin un sistema de gestión del capital.

“La Bolsa ya no es negocio para nadie, ni para los que intermedian ni para los que invertimos. Los corretajes o ingresos por intermediación cayeron a plomo hace años. Los agentes se devoraron entre sí.

Mi reputación era excelente. Algunos de mis amigos me envidiaban. En el ascensor, incluso me reverenciaban los más necios. Traje impoluto. Ni un kilo de grasa. Bien afeitado. Bien hidratado. Más de doce horas al día de trabajo. Muy bien pagado ¿Éxitos en las operaciones con mis clientes? Los mercados, ya sabes, son muy difíciles de entender, muy difíciles de aventurar. Es decir, resultados humildes cuando la Bolsa sube mucho y muy malos, cuando la Bolsa baja…”

Extraido de La carta de la bolsa

Bueno, más claro agua. Las agencias del bolsa, los brokers, los bancos, viven de las comisiones de los clientes que operan.

El intradia no es tu negocio, es el suyo, pero no operando, y eso que cuentan con la mejor información… y cuando las grandes entidades no se aventuran a operar…

Por lo tanto, el único camino posible es identificar una tendencia a largo, de esas que mantienen la dirección meses, incluso años, abrir posiciones a su favor, añadir nuevas posiciones según aumentan los beneficios y dejarlos correr.

Lo bueno de operar en una tendencia primaria: que te puedes incorporar a ella en cualquier momento. No necesitas averiguar el momento exacto de entrada ni de salida. El dinero se hace en el medio de la tendencia, no en los extremos.

Recordemos al especulador Jesse Livermore:

“Los hombres que se encuentran en la situación adecuada y que a la vez sean capaces de sentarse sin hacer nada, son muy escasos. Creo que es una de las cosas más difíciles de aprender. Pero un operador solo puede hacer dinero si es plenamente consciente de esto. 

La razón es que un hombre puede ver las cosas claras y directas y a pesar de ello tener dudas y volverse impaciente cuando el mercado tarda en hacer lo que él piensa que debe hacer. Esa es la razón por la que muchos hombres de Wall Street, que no son en absoluto tontos ni siquiera en tercer grado, siguen perdiendo dinero. 

No los derrota el mercado. Se derrotan ellos mismos porque a pesar de que tienen inteligencia no se saben sentar. El viejo pavo tenía mucha razón cuando hacía lo que hacía. No sólo tenía el coraje de sus convicciones, sino paciencia e inteligencia para sentarse.

Dejar de lado la oscilación principal y tratar de saltar hacia dentro y hacia fuera, me resultó fatal. Nadie puede registrar todas las fluctuaciones.

Una de las cosas más provechosas que uno puede aprender, es dejar de intentar alcanzar el último octavo, o el primero. Estas dos son las dos octavas más caras del mundo. Les han costado a los operadores de acciones suficientes millones como para construir una autopista a través del continente.

Extraido de Inbestia

Lo único que exige operar a medio/largo plazo es, a la hora de entrar, situar un stop-loss lo suficientemente alejado. Esto es porque aunque la tendencia primaria se pueda mantener intacta durante años hay retrocesos en la misma.

También mucha precaución, por lo dicho anteriormente, con subir el Break Even de manera inmediata y con utilizar el Trailing-Stop muy próximo.

Ambas costumbres pueden expulsar al trader antes de lo conveniente.