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Operando en el Ibex: de inversor a especulador

El Ibex es un índice realmente frágil y miedoso ponderado por 4 ó 5 valores de la rama de los Blue Chips, que son los responsables directos de sus subidas y sus bajadas.
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El Ibex es un índice realmente frágil y miedoso ponderado por 4 ó 5 valores de la rama de los Blue Chips, que son los responsables directos de sus subidas y sus bajadas.

Dejando de lado lo mal ponderado que está este índice, el Ibex es un mercado muy asustadizo que, por norma, necesita que las aguas estén muy a favor para subir lentamente y al cual le basta un pequeño susurro para que se descalabre.

Partiendo de que los mercados somos todos, de que están formados por las mentes de todos los que en ellos operamos ¿podríamos decir que el inversor español teme mucho perder su dinero y por eso reacciona de esa manera ante las adversidades?.

Fuera de esto, hay que reconocer una cosa: hay mejores mercados donde meter nuestro dinero que en el Ibex.

Por lo general, el inversor que se acerca al mundo financiero, sino abandona o le hacen abandonar a las primeras de cambio, suele seguir las siguientes pautas:

1º.- Oye en el telediario o lee en algún periódico que la bolsa lleva subiendo mucho tiempo y que todo aquel que hubiese invertido en su día, tendría ahora un suculento capital. Vamos, lo que se suele decir: «oye cantos de sirena».

2º.- Esos cantos de sirena que se traducen en envidia de que otros estén ganando dinero mientras tú no lo haces, acaba en acercarse al banco personal y preguntar la manera de comprar acciones.

3º.- Por supuesto que, y tras seguramente derivarle al director, sale de la entidad todo contento con una cuenta de valores abierta y quizá con algunas que otras acciones compradas de los valores que seguramente le ha recomendado dicho director, entre los que probablemente se encuentren las propias de la entidad en cuestión.

4º.- Puede que haya entrado en la parte final del ciclo, donde entran todos los pequeños inversores, de manera que su cartera sube cada día pensando que ha descubierto el chollo de su vida, la piedra filosofal. Ya casi se plantea dejar su trabajo habitual para dedicarse enteramente a la bolsa.

Y así pasan los días, cada vez más rico debido a que la bolsa no para de subir.
Compra más y más, sobre todo pequeños chicharros, que son los que supuestamente están más baratos.

_¡ Y cómo suben los condenados !

_ No se si jugarme todos los ahorros, pedir un crédito a ese director tan amable o pedirle dinero prestado a la familia. Y de paso animarles a que inviertan…que esto es un chollo donde todos ganan.

De repente, la bolsa baja, viene el nerviosismo, pero las cotizaciones se recuperan y sobrepasan el máximo anterior.

_ Je, no tengo que preocuparme. Cuando baje compro más acciones y a esperar. Total, siempre sube.

5º.- Y este escenario durará meses o incluso años, según en la parte del ciclo en la que haya entrado, pero un buen día….la bajada no recupera el máximo anterior y lo único que dibuja la cotización en el gráfico son máximos más bajos.

El inversor sigue esperando a que la cotización, como siempre solía hacer, recupere el valor anterior y todo vuelvan a ser ganancias.

Pero esta vez no es así. Y lo peor es que nunca ha operado con stops para las pérdidas ya que nunca le habían hecho falta.

Es lo que tienen los mercados. Cuando suben tanto en el tiempo, el inversor se crea un espejismo imaginario de que la bolsa nunca baja, ayudado por el erróneo refrán que tantas y tantas veces ha leído: «en la bolsa a largo plazo nunca se pierde»

6º.- Se da cuenta de que sí se pierde, sobre todo si ha estado comprando chicharros, que son los que más se acaban descalabrando. Se da cuenta también de que el banco cobra comisiones de mantenimiento, etc (y bien caras por cierto), se da cuenta de que el director no es su amigo, que lo único que quiere es buscar rentabilidad para su banco y que la vida es muy dura, justo ahora que había descubierto la fuente de la riqueza.

7º.- Pero no todo acaba ahí, ya que lastimosamente, no operaba con stoploss, así que deja correr las pérdidas con la ilusión de que algún día la cotización vuelva a subir hasta el punto en el que, por lo menos, salga indemne de esto y no gane ni pierda.

8º.- Pero pasarán muchos años hasta que eso ocurra y seguramente se haya desprendido de todos sus valores antes de que suceda. Lo más probable, también, es quede escaldado y no aparezca más por estos lares.

9º.- Esto para la mayor parte que se acerca a este mundillo sólo con las ansias de ganar dinero rápido, pero para aquellos que sientan pasión por los mercados, reunirán dinero de nuevo y regresarán, pero con la lección mejor aprendida.
Puede que pasen por el mismo proceso varias veces, pero continuarán desarrollando una estrategia de supervivencia.

10º.- Y dicha estrategia de supervivencia pasa por eliminar primeramente todo aquello que se lleva su dinero, todo aquello que le hace perder. Y por supuesto, dentro de esa lista está el no volver nunca más a operar en acciones al contado.
¿Para qué operar en acciones al contado si estas tienen un índice que las representa, y aun encima, no sufre quiebras, ni ampliaciones de capital, ni engaños por parte del dueño de la empresa que varía los balances a su favor etc..etc…?
Por tanto, pasa a operar en el Ibex, generalmente el Mini-Ibex, a través de futuros o CFDs.

11º.- Pero aun va más allá. En su propósito de eliminar cualquier pérdida posible por mínima que esta sea, se encuentra con que el Ibex suele cotizar con un Spread bastante amplio que nada más abrir una operación le hace incurrir en pérdidas, no importantes, pero que sí le molestan.
¿Por qué tiene que empezar perdiendo esa cantidad nada más abrir si ni siquiera se ha movido aun la cotización?

12º.- Por tanto, se pone a buscar mercados con spread más bajos y acaba operando en bolsas ya más importantes, acabando en el Dow Jones o en el S&P.

13º.- Operando en el Indice más importante del mundo ya se siente más profesional, más seguro. Ya no tiene la sensación de que le están engañando ni de que vigilan sus operaciones.

14º.- Pero es que siempre hay un más allá y queda absorto cuando descubre el mercado más grande de la Tierra jamás soñado: el mercado de divisas…Forex.

El mercado desde el cual se puede dominar, desde el cual se dirige, todo el entramado financiero mundial. El mercado más líquido y el que menores spreads ofrece. Y todo ello con plataformas superprofesionales que le detallan al segundo todo aquello que quiere saber, todo aquello que está pasando.
Y aun encima gratis. Hecha la vista atrás y se acuerda de las comisiones del banco por apertura y mantenimiento y por la burrada que le cobraba mensualmente la agencia de valores por prestarle su rudimentaria plataforma.

15º.- Ahora sí se ve con posibilidades, ahora sí tiene la sensación de operar prácticamente de igual a igual con las grandes instituciones. Instituciones con empleados formados muy bien teóricamente, pero que en la práctica tienen muchísima menos experiencia que él, que son personas con 2 piernas, 2 brazos y una cabeza como la suya, y aun encima sujetos a la agobiante presión de tener que presentar rentabilidades a sus clientes en un determinado plazo.

Es ahí, en ese momento, cuando comienza la diversión y donde con incluso un pequeño ordenador portátil que le permite llevarse los mercados hasta la ciudad que deseé…se siente dueño del mundo y de sí mismo.

Por Pena de la Ghetto

Trader independiente