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No dejes morir tu sueño de vivir de la especulación

Cuando decidí, en su tiempo, tomar unas clases de golf para ver si me gustaba, recuerdo que eramos unos quince. Después de acabar el curso continuamos cuatro. Años después, sólo dos de aquel curso.

Son muchos los motivos por los que la gente se acerca al mundo de la especulación. ¿Curiosidad?, ¿dinero «fácil»? ¿vocación?….

Al curso de golf referido, yo me acerqué por curiosidad, luego me gusto y continué. Se que para ser mejor tengo que practicar más y dedicarle más horas. Lo mismo para el trading si quieres sobresalir.

Y si quieres ya vivir del golf, (dejemos la edad a parte) la dedicación debe ser plena. No hay ninguna diferencia en esto respecto al trading.

No vale dedicación a tiempo parcial.

Puedes ganar algún dinerillo de vez en cuando si compartes el trading con otro oficio, pero si pretendes vivir de él, no habrá otra opción que la de tomar en algún momento la decisión de abandonarlo todo por los mercados.

Y cuando digo todo, es todo. Cuanto más tiempo le dediques más probabilidades de ser un experto en la materia y de vivir de ello.

Los que halláis leído mi libro o los que leyeseis «Acerca de» en el blog, sabréis que antes de vivir del trading era Oficial de peluquería, en concreto, profesor en una Academia. También me acerque al mundo de la peluquería por casualidad y por obligación.

Era mi juventud, también estábamos inmersos en una crisis y sólo tenía la salida de trabajar con mi hermana de peluquero (tenía peluquería propia) o con mi hermano de electricista (también tenía empresa propia). Decir que me llevan más de 15 años de diferencia en edad.

Nunca en mi vida había pensado vivir de peluquero pero aun no había surgido en mí la vocación de la bolsa, y al fin, me decanté por el oficio de mi hermana. Me parecía mucho madrugar en el oficio de mi hermano, y sin embargo, lo que son las cosas, ahora me levanto a las 7 de la mañana.

La diferencia es que ahora me gusta lo que hago y tanto la electricidad como la peluquería no me gustaba.

Así que me paso como con el golf, me acerqué y me fue gustando. Si tuviese que trabajar como peluquero no habría durado mucho, pero tuve la suerte de que me contratasen en una academia de peluquería como profesor. Más de 100 alumnas por curso y alrededor de 1.000 clientas semanales.

El ambiente era maravilloso, no solo por estar rodeado de mujeres, que son las mejores compañeras para trabajar si eres hombre, o si eres el único hombre, sino porque era como estar en el Instituto pero sin tener que estudiar.
La verdad es que me costó bastante dejarlo, después de unos 15 años, pero mi mujer me ayudó mucho a dar el paso. Nunca se lo agradeceré lo suficiente.

Lo recuerdo con nostalgia. Aprendí mucho, sobre todo de mi jefa. Su lema: «el primer ahorro es una cerilla». Ya ves que la gestión del dinero no sólo está presente en el trading.

Creo que nunca alcancé el grado máximo de experiencia, pese a estar muchos años ejerciendo dicha profesión. El motivo está claro, falta de vocación. Era bueno pero, sinceramente, se que si me gustase como me gusta el trading, sería mucho mejor porque trataría de aprender mucho más y lucharía por tener una peluquería propia.

(aprovecho para decir que no hay inconveniente ninguno en hacer un cambio de look a cualquier trader durante el curso que imparto) 🙂

Pero no era ese mi camino.

Por tanto, a todos aquellos que se acerquen al mundo del trading, que lo hagan con vocación. En la especulación, para vivir de ello, no vale con ser bueno, tienes que serlo mucho. ¿Y la vocación? Es necesaria para superar el gran sacrificio que tienes que sufrir desde que comienzas hasta que realmente puedes vivir de ello.

Impulso lo tienen muchos, perseverancia menos, sacrificio…muy pocos.

A parte de esto, la vocación puede morir por una inadecuada gestión del dinero. Si eres muy bueno gestionando el riesgo/dinero en tu período de aprendizaje ya nunca serás abandonado por el trading y las probabilidades de que vivas como especulador serán reales.

Y por si tienes alguna duda, o necesitas un pequeño empujón para superar el gran sacrificio que hace falta para vivir del trading:

  • No tener un jefe encima tuyo, no tiene precio.
  • No tener un horario fijo de entrada y de salida, no tiene precio.
  • Abandonar un rato tu trabajo para dar un paseo por la orilla del mar, no tiene precio.
  • Tener la oficina en casa, no tiene precio.
  • No tener que aguantar a clientes y proveedores, no tiene precio.
  • Poder encender un momento la tele para ver el sorteo de la Champions (en mi caso), no tiene precio.
  • Optar a ganar más de 1.000 euros al mes durante toda tu vida, no tiene precio.
  • Tener libertad para hacer algún asunto privado sin rendirle cuentas a nadie, no tiene precio.
  • Salir de la oficina un momento hasta el salón para conversar con tu mujer, no tiene precio.
  • Cogerte un día libre en el medio de la semana, no tiene precio.
  • Poder trabajar desde cualquier lugar del mundo, no tiene precio.
  • Desear que acabe el fin de semana para empezar a trabajar, no tiene precio.
  • Coger las vacaciones cuando quieras y sin pelear por una quincena en concreto, no tiene precio…

…podría seguir mucho más tiempo así.

Si de verdad, sientes al trading en tus venas, no lo dejes morir.