Mi evolución como trader

Esta es mi evolución como trader a muy grandes rasgos:

Lejos quedan aquellos inicios donde mi mundo era únicamente el de las acciones. Chicharros, eran los más baratos. Luego resultaron ser los más caros.

El Metastock era mi compañero de partida. Probé y modifique cientos de fórmulas.

Miles de backtestings en el System Tester, en el Explorer… Mi frase más habitual era: “Ya lo encontré”.

No me quedó ni un Indicador que probar.

Nada satisfacía mi curiosidad a la hora de encontrar el sistema automático que me diese la gloria.

En el análisis técnico más de lo mismo, buscando ese patrón que se repitiese con un porcentaje de acierto del 100%.

Iluso de mi. Ahora hecho la vista atrás y no puedo comprender cómo basaba la fiabilidad de mi sistema de trading en encontrar “algo” que arrojase un porcentaje máximo de acierto.

Supongo que es propio de esa evolución, de esas etapas que obligatoriamente tiene que pasar un trader.

Buscaba el punto ideal de entrada. Si acertaba cortaba las ganancias al poco tiempo. Si no acertaba dejaba correr las pérdidas. Operaba con un volumen de acciones y luego de contratos (en futuros) muy elevado, que si bien daban suculentas ganancias cuando estaba en lo cierto, me quitaban eso y más cuando fallaba.

Fueron las múltiples pruebas, la pasión por seguir adelante en algo que realmente me llenaba y, sobre todo, las pérdidas, las que me hicieron buscar por otros caminos.

Desde luego, el miedo era el enemigo a batir. Temblaba a la hora de tener que abrir una operación. Era mi hándicap.

Era, por tanto, hora de enfocar el trading desde otro punto de vista.

Después de mis investigaciones encontré figuras muy fiables a la hora de abrir una operación. Comprendí también que nunca encontraría nada que diese un porcentaje de fiabilidad del 100%.

Comprender esto fue fundamental. Deje de dar vueltas como un ratón en su noria y pude saltar de fase. Fue una etapa que me costó muchísimo tiempo y dinero el superarla. Mucho sacrificio. Es una fase muy psicológica, sobre todo porque trabajas sin una de las patas fundamentales del trading: LA GESTIÓN DEL DINERO Y DEL RIESGO.

Todos mis problemas psicológicos y monetarios comenzaron a estabilizare cuando añadí la gestión a mi sistema de trading.

La gestión es la única fórmula para controlar la psique de un trader, siempre que se guarde la disciplina claro. La disciplina es la verdadera llave puesto que los mercados nos están poniendo trampas continuamente para que nos la saltemos.

Es como el demonio tentando a Jesucristo en el desierto.

Como dije anteriormente, encontré figuras que me daban muy buenas señales de entrada. Lo que mejor me funcionó fue quedarme con una, sin ningún indicador, ni media móvil ni nada, y esperar el tiempo que hiciese falta a que apareciese.

Tuve ganancias muy grandes, pero aun no aplicaba la gestión del dinero, y pienso que esas ganancias eran propias del alto apalancamiento. Esto lo digo porque cuando una posición se puso en mi contra y no respeté el stop (creo que ni lo puse) casi acabó con mis aspiraciones de vivir del trading.

De aquella destinaba buena parte del sueldo de mi antiguo oficio a operar en el mercado. Era un pozo sin fondo.

Pues fueron esas pérdidas y las ganas de liberarme de todos esos malos sentimientos físicos y psicológicos que sientes cuando pierdes los que me hicieron centrarme en algo que realmente me parecía realmente aburrido. Nuevamente: la GESTIÓN DEL DINERO Y DEL RIESGO

Primero eliminé todo aquello que me hacía perder:

Eliminé las acciones de mi operativa y me centré en el Forex

Seleccione unos pocos mercados en base a su spread

Etc, etc, etc.

Todo tenía relación con el riesgo, pero faltaba lo más importante. Aquello que me quitase el miedo a entrar, que me permitiese dejar una posición abierta y poder dormir mientras tanto, y que en caso de que acabase en pérdidas, estas no fuesen importantes.

La clave fue adaptar el apalancamiento al tamaño del capital de mi cuenta y limitar el riesgo por operación a menos del 1%.

Esto fue la puntilla final.

Esta manera de actuar no aumentó mi porcentaje de acierto sino que disminuyó el porcentaje de pérdidas, de manera que me resultaba fácil recuperarlas y entrar rápidamente en ganancias.

En cuanto a la técnica desarrollada para abrir una posición, y dejando de lado los aterradores sistemas de trading automáticos, me di cuenta que el trader que se llevaba el dinero era el trader discrecional. El trader que observaba run run del mercado como un depredador a su presa. Sin prisa, sabiendo que a veces se escapan pero que la pérdida está limitada, que vendrán más presas y que cuando…LO MÁS IMPORTANTE… cuando estás dentro y sabes que es la buena, las ganas de cerrar la operación son menores que las de dejar correr los beneficios.

Cuando antes cerraba al alcanzar un objetivo de ganancias, ahora añado más posiciones en ese mismo punto. NO siempre sale bien, es frustante perder las ganancias, pero cuando aciertas, cuando has promediado a favor y la tendencia te acompaña, la satisfacción es máxima y los beneficios espectaculares.
Cuando antes estaba pendiente de la operación a cada instante ahora ni me acuerdo casi ni de que la tengo abierta. El mercado hace su trabajo y yo he hecho el mío. La libertad es absoluta.
Por tanto, así como no se cuando voy a abrir una operación tampoco se cuando voy a cerrarla. Las circunstancias cambian a cada instante y sólo la experiencia te ayuda a elegir el mejor momento.

Añadir una posición sobre la ya existente, y otra y otra más y ver como se multiplican las ganancias es la mayor de las satisfacciones para un trader.

Cuando ves que la curva de resultados es ascendente, cuando sabes que ese es el camino a seguir…es ahí cuando hechas la vista hacia atrás y lo ves todo más claro y comprendes cosas que siempre han estado ahí pero que sólo podrías tener acceso a ellas tras sufrir un largo y profundo aprendizaje.

La sociedad, la gente, tiende a sobrevalorar más el esfuerzo físico que el mental. La especulación es un oficio muy mental que muy pocas personas son capaces de soportar, pero esa cultura o mala imagen que tiene el especulador de ganar mucho dinero sentado no sienta muy bien a los que tachan a los especuladores como los culpables de todas las crisis económicas.

Los especuladores o traders no somos los culpables de nada, sólo nos aprovechamos de las malas decisiones económicas tomadas por las fuerzas políticas.