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Los privilegios del trader

Ser trader, vivir del trading, vivir de la especulación en los mercados financieros es lo mismo que ser dueño de uno mismo y de su futuro al margen de la sociedad.
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Ser trader, vivir del trading, vivir de la especulación en los mercados financieros es lo mismo que ser dueño de uno mismo y de su futuro al margen de la sociedad.

Pero, cuidado, no hay que equivocarse.

Si eres es un trader profesional independiente ya lo sabrás, pero si aun estás en ciernes entiende que el objetivo del especulador no es solo ganar dinero. Este es más bien su segundo objetivo.

El principal es, sin duda alguna, obtener la máxima libertad.

Libertad en el sentido literal de la palabra y no sólo me refiero a la independencia financiera sino a libertad para:

  • levantarse a la hora que desee

  • operar a cualquier hora

  • operar en cualquier plazo

  • coger las vacaciones cuando se desee, incluso varias veces al año

  • dar un paseo mientras los demás están desempeñando su oficio habitual

  • llevar o traer los niños del colegio

  • ir de compras

  • viajar, pues la oficina del trader es un portátil

  • ser su propio jefe.

  • no tener que tratar con clientes

  • no tener que tratar con proveedores

  • no perder tiempo en el traslado de casa al trabajo y viceversa

  • Comer cuando realmente tienes ganas y no cuando te lo manda una sociedad marcada por un horario que te impone el trabajo habitual.

…….. en fin, todo aquello que para ti represente la libertad, tu libertad.

Aun así, todo ello no debería ser un incentivo para toda aquella persona que no sienta el trading en sus venas.

Se necesita pasión y verdadera vocación para obtener el impulso que se necesita para perseverar y para levantarse tras cada caída, que serán muchas.

Sólo sintiendo al trading como parte tuya, desde el corazón, podrás superar el sufrimiento que supone el duro proceso de aprendizaje, encontrar la motivación necesaria para no rendirse y recibir el premio que solo alcanzan unos pocos.

Vamos a tratar de esclarecerlo algo más.

Todas las recompensas que esperan al especulador no serán regaladas, ni muchísimo menos. Hasta bien avanzado el proceso de aprendizaje el trader no tendrá tiempo para casi nada más. Notará que al día le faltan horas, sin embargo y muy lentamente, según se vaya haciendo más experto, todo esto irá cambiando aunque muy gradualmente.

Las horas de dedicación irán disminuyendo hasta tal punto que el especulador será capaz, casi automáticamente, de descubrir cada vez con mayor precisión la ocasión correcta y esperar a que se esta se desarrolle sin tener que hacer mucho más sino sólo observar como los beneficios se acumulan, literalmente.

Esta acción puede suponerle un trabajo de muy poco tiempo según el Time Frame en el que haya decidido operar.

Claro que llegar a tal nivel de maestría necesita de una superación extraordinaria, sobre todo a nivel mental.

Si alguna vez te han dicho que las grandes ganancias, el poder alcanzar la independencia financiera, la libertad absoluta, está sólo en tu mente… pues es absolutamente cierto.

Mi experiencia:

Cuando decidí cambiar de oficio para enfocarme únicamente en el trading no sabía la dimensión en la que acababa de entrar. Sin duda alguna, esta profesión es totalmente diferente a cualquier otra que se pueda imaginar.

Se sufre mucho en el camino, no lo voy a negar. Si realmente alguien quiere descubrir su verdadera personalidad, el Mercado es el mejor emplazamiento para ello. Aflorarán en el transcurso de sus operaciones sentimientos que quizá nunca antes haya experimentado.

Exteriorizará su verdadero caracter y, sobre todo, dónde está el límite al que su cuerpo puede llegar en situaciones extremas. Con ser un oficio pasivo, en el que puede pasarse buena parte del día sentado tras una pantalla de ordenador, la adrenalina segregada por el cuerpo puede llegar a alcanzar niveles realmente importantes.

El trader pasa por muchas fases en el transcurso de su aprendizaje, incluso subfases dentro de las primeras, y solo al final, cuando no cede en su empeño, cuando su mente ha desarrollado el “callo” necesario es cuando, sin saber como, empieza a ganar dinero de imprevisto, casi de un día para otro.

No es como cualquier otro oficio asalariado en el que se cobra cada primero de mes, no. Este es un empleo en el que se está muchos años sin ganar ni un euro, más bien sólo observa como su capital disminuye, hasta que un buen día, tras una serie de puntos que se unen, de repente y sin saber muy bien como, comienza a generar dinero de verdad, consistentemente.

Ya no abre la operación y esta se da la vuelta de inmediato reflejando las pérdidas sino que abre y el color verde se hace cada vez más frecuente. La satisfacción, no voy a negarlo, es absoluta.

Claro que no es momento de confiarse, pero se nota dentro de uno mismo, nota que por fin le toca, que su hora ha llegado.

Llegados a este punto tengo que hacer un inciso. Son muchos los iniciados en el tema que me han preguntado por el sueldo de un trader al mes, y tengo que aclarar que nunca ganará un salario fijo mes a mes, sino que tendrá meses de mayores y menores ganancias.

Hay períodos en los que no ganará nada y otros en los que una sola operación le dará los beneficios de un año.

Es por estas razones y otras muchas más por las que el trading se dice ser uno de los oficios más duros del mundo. Sobre todo porque diferiere enormemente de lo que la gente de la calle puede considerar como un oficio clásico.

El trading, si no se le acepta como es, puede generar muchas frustraciones.

Pero el trading no es sólo dinero. Es libertad.

Recuerdo cuando trabajaba como profesor en una academia de peluquería de mi ciudad. Recuerdo los horarios estrictos y, en los últimos años, la jornada contínua. Recuerdo a mi jefa, recuerdo las clientas, las alumnas, los proveedores, la encargada, los compañeros, el andar a toda prisa para llegar a tiempo, comer rápido (muchas veces en el propio local), saber cuando entraba pero no cuando salía, sueldo miserable….

Mi vida era: dormir, trabajar, para casa y vuelta a empezar.

¿Qué vida era esa?

No estaba dispuesto, ni lo estoy, a volver atrás. Cuando dí el paso era para no regresar. Necesitaba un cambio en mi vida y mi pasión. El trading, era mi oportunidad, el clavo ardiendo al que agarrarme.

Tenía una opción y la iba a aprovechar.

Entre el colchón de dinero que había ahorrado, la liquidación y el dinero del paro, comencé en serio con mi preparación a jornada completa, día sí y día también, tratando de eliminar todo lo superfluo que rodea a esta profesión y centrándome en sus fundamentos.

Tardaron mucho en llegar las ganancias. Primeramente, tras casi dos quiebras (una en especial) decidí, el trading me obligó a ello si estaba dispuesto a continuar, centrarme en eliminar todo que me hacía perder dinero de alguna manera, al máximo de lo posible.

A raíz de desarrollar a fondo mi sistema defensivo la cuenta se estabilizó, ni ganaba ni perdía. Ya era bastante después de lo que había pasado, pero no era suficiente.

Faltaban las ganancias consistentes. Seis años calculo que tardaron en llegar, seis duros pero espectaculares años. Disfrutando del proceso, disfrutando con lo que más me gustaba hacer.

Si en realidad hay algo que motiva a uno a perseverar es hacer de su pasión su oficio.

Ahora recuerdo los años de academia con nostalgia por los momentos vividos, por haber conocido allí a la madre de mis dos hijas.

Mi mujer no trabaja, preferimos la educación en casa que en la guardería. Yo ando con mi portátil de aquí para allá.

Antes tenía un ordenador de sobremesa pero me he acostumbrado de tal manera al portátil que ya no quiero saber nada de él. Me permite la movilidad que necesito para trasladarme y operar desde donde me parezca o necesite.

El no tener oficina física es brutal, es parte de la libertad absoluta.

¿Qué decir del horario?. Reconozco que mantengo una rutina con disciplina, que cuando estoy delante del portátil es porque me gusta mi oficio. Lo paso mal si paso más de un día sin abrirlo. Los los festivos y fines de semana, cuando los mercados están cerrados, me falta algo pero trato a duras penas de desconectar.
Es realmente necesario para descansar la mente y disfrutar de los tuyos.

Al principio operaba intradía pero la evolución de la estrategia me enseñó que las grandes ganancias vienen de aguantar las posiciones abiertas en el tiempo y no de pequeños beneficios limitados.

Por tanto, el mayor período de tiempo que destino a operar se reduce a la hora de observar al Mercado en busca de una ocasión para abrir una operación. Una vez hecho esto, cierro y me olvido, la gestión de la posición me protege. Se lo que voy a perder antes de abrir la posición.

Por consiguiente, una vez abierta la operación…todo es tiempo libre.

 

Lo cierto es que muchas veces le pregunto a mi mujer: ¿De donde saca la gente que trabaja en su oficio habitual, con su estricto horario, tiempo para todos los papeleos, compras y todo lo demás que hay que hacer?

Porque con todo el tiempo que tenemos a veces nos faltan horas.

Lo cierto es que el mayor acierto, en mi estrategia operativa, ha sido pasar de operar intradía a usar un espacio temporal mayor.
Cuando operas intradía no puedes apartar las pestañas de la pantalla. Cuando operas en plazos mayores, esto contribuye a crear esa atmósfera de libertad que ansía el trader ya que no tienes que estar tan sujeto y ya tienes más tiempo efectivo para otras tareas.

El trading, en su aprendizaje, es muy celoso, no le gusta compartirle con nadie más, le requiere a todas horas, pero a medida que el tiempo avanza y adquiere más “confianza” le va estirando un poco la cuerda, hasta que al final, le premia con la libertad absoluta.

Es todo un proceso al que invito a vivir a todo aquel que sienta correr por su sangre las ansias de especulación. Es un gran viaje lleno de aventuras, ausente de aburrimiento, y, desde luego, muy adictivo, peligrosamente adictivo.

La mala imagen que tienen los especuladores se ha encargado de dársela cierta clase nociva de individuos como afán de eximirse de sus fallos y cargárselos a alguien.

Siempre se acuerdan de los especuladores cuando los mercados caen pero cuando estos experimentan sustanciales subidas la causa responde a que ellos han hecho las cosas bien en el desarrollo de su programa económico.

El especulador que gana dinero en los mercados se lo ha ganado a pulso, nadie le ha dado nada a la hora de destacar en el oficio más duro del mundo.

No tiene que rendir cuentas a nadie porque si puede vivir de ello es porque se lo ha ganado a pulso. El mercado no regala nada a nadie, se lo tiene que arrebatar en alguno de sus descuidos. Pero para llegar a ello tiene que sufrir un desarrollo mental sumamente doloroso, lleno de obstáculos en todos los sentidos.

Por lo tanto, el especulador:

“Vence y no se jacta, vence porque es su deber” _ Lao Tse

Por Pena de la Ghetto

Trader independiente