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Los mercados financieros, un mundo aparte

Solemos referimos a «la suerte del novato» como a la suerte que tiene un inversor a la hora de ganar dinero nada más empezar a operar en los mercados financieros.

Y lo cierto, es que esa «suerte» tiene una razón de ser. Y es que en una primera aproximación al mercado, el principiante opera tomando en base los fundamentos, lo que importa, de manera que pone a trabajar, sin saberlo, el Principio de Pareto, por el cual con el 20% de sus acciones (que no valores) consiguen el 80% de los resultados.

Y es cuando, al ganar dinero, y profundizar en sus análisis, no sólo no consigue mejorar los resultados sino que los empeora.

Si se hubiese mantenido en el tiempo operando con las reglas básicas con las cuales operó al principio, cuando ganaba dinero, los buenos resultados se habrían mantenido en el tiempo.

Pero por naturaleza queremos saberlo todo de todo y al detalle. Así que una simple operación sin esfuerzo aparente y con máxima rentabilidad la convertimos en un conjunto de actos laboriosos que apenas logran resultados positivos.

Más a veces es menos, sobre todo en los mercados financieros, pero esta fina línea es muy fácil de traspasar en un mundo donde se valora el esfuerzo (a más esfuerzo mayores ganancias), pero el caso es que el mundo de los mercados es otro mundo.