Los mandamientos del especulador


Si hay algo extremadamente difícil en el trading es simplificar lo verdaderamente útil.
Saber identificar la esencia y luego hacerla rutina.

Son tantos los afluentes que dan de beber al río del trading y tantos los parámetros, indicadores, osciladores, figuras, señales, patrones, modos de gestión del riesgo y dinero, aspectos psicológicos, etc, etc, etc… que si no dispones, primeramente, del tiempo suficiente, y después de un buen juicio para separar el grano de la paja, se te irá el tiempo de tu vida en ello sin llegar a ningún fin.

Cuanto antes comiences, en edad, menos horas deberás dedicarle al día para ser un experto en trading, pero a medida que tu edad avanza esas horas diarias que le tienes que dedicar para poder hacer de ello tu profesión se multiplican.

Todo aquello que dejas al azar es simple lotería, pero para eso ya está el “Euromillón”, no necesitas estar perdiendo grandes sumas de dinero en el mercado. Es un vicio muy caro.

Todo aquel trader que llegue a los mercados debe enfocarlo como un trabajo y, por supuesto, no como un pasatiempo.

Y es un trabajo muy duro mientras no se tienen claras la reglas.

Tienes que cribar opciones hasta donde no te lo imaginas, y muchas veces tendrás que elegir, a la fuerza, entre 2 caminos posibles.

La búsqueda de esa simplicidad es continua tratando de llegar a su mínima expresión, después la rutina se encargará de automatizarla.

Si los 3 pilares del trading son:

– La gestión del riesgo y dinero

– La psicología

– La técnica

tendrás que establecer una serie de reglas para cada uno de ellos, y por supuesto que, personalizadas. En el trading no sirve la copia ni el pirateo. El trabajo fácil no existe en este lugar. “Tanto te sacrificas, tanto vales”.

Una vez has obtenido unas reglas principales para cada uno de los pilares, el tiempo y la práctica harán que las varíes poco a poco hasta obtener unas leyes sólidas.

Llegará un tiempo en que todas esas reglas, por separado, se unan en un solo pilar a modo de decálogo. Esos serán tus mandamientos.

Y esos mandamientos tienen que ser simples por una razón: para ayudar a la rutina a automatizarlos.

Nuestra mente se rige por lo simple al igual que la naturaleza que siempre escoge el camino más sencillo. Entonces, la mente quiere absolutamente lo mismo: unas reglas muy simples que engloben una gran experiencia y trabajo acumulado hasta llegar a esas premisas para que se sean muy fáciles de asimilar y engranar.

Sólo de esta manera estarás en posesión de una gran turbina que funciona a una gran velocidad, con gran silencio y sin apenas rozamiento.

No hagas lo que hacías en el colegio, no dejes el estudio para los últimos días: “en el trading no llega con sacar un suficiente”. Resulta muy peligroso caminar sobre la cuerda floja.