Las emociones en el trading

Un buen trader tiene que llegar a conseguir un equilibrio mental en sus emociones para lograr también ese equilibrio en sus cuentas.

murray emociones

Se trata de reaccionar de igual manera ante las pérdidas y las ganancias, como si no hubiese dinero en juego. Si te muestras eufórico cuando ganas y deprimido cuando pierdes, de una manera u otra extrapolarás estos sentimientos a la vida real.

Es muy difícil, si has perdido una gran cantidad de dinero, que los que te rodean no se den cuenta de tu estado de ánimo y más aún, aumentan las probabilidades de que paguen tu fracaso en forma de ira hacia ellos por tu parte. Es algo que debes evitar y buscar las herramientas necesarias para que no suceda.

Nadie debe sufrir tus desavenencias con el mercado. Lo que allí suceda allí se quedará. Pero claro, sólo tienes una mente,  así que no te será fácil separar el trading de la vida familiar.

Hay mecanismos que harán que mitigues gran parte de las emociones del trading. Algunos son externos y fácilmente aplicables y otros son internos (estarán en tu mente) y será cada trader el que deberá buscarle solución pues cada uno de nosotros somos un mundo y según nuestra forma de ser o personalidad seremos más fuertes en unos y más débiles en otros.

Son muchas las emociones que podrás experimentar en este oficio tan mental como es el trading, aunque también podrás experimentar y experimentarás ciertas sensaciones físicas (ya he dicho en muchas ocasiones que el trading es uno de los oficios más duros del mundo, y gran culpa de ello es por estas emociones que sueles percibir a la hora de operar). Y, por supuesto, el desencadenante de todas estas emociones, es, como no, el dinero, un bien materialista que rige una sociedad en la que sólo vale la premisa “tanto tienes, tanto vales”.

Las herramientas que más me han servido para mitigar las sensaciones que padece el trader han sido:

  • no mirar pérdidas ni ganancias. Si estás continuamente mirando cuanto ganas o pierdes el número de emociones crecerá exponencialmente según los resultados que estés logrando en ese momento.
  • Stop-loss. El gran aliado del trader. Las pérdidas son un mazazo para el trader. Y el dejarlas correr, un machetazo mental. El stop es el mejor antídoto contra las más perversas emociones y nunca deberías operar sin él. El stop hace que no pierdas demasiado y que no dejes correr dichas pérdidas. Sólo con esto no sólo estabilizarás tu cuenta sino tu estado mental.

La euforia es placentera y tiene sus peligros pero no tantos como los que encierra las pérdidas. El plan es lograr operar como si no hubiese dinero en juego, tienes que sentir total desapego por él hasta el punto de ignorarlo.
No andas con la misma tranquilidad por el borde de un tejado de un edificio de 10 alturas que sobre el bordillo de una acera. Sobre este último lo harías con los ojos cerrados pero sobre el tejado la cosa cambia. Pues bien, esto es lo que debes conseguir cuando operas, andar por el borde del tejado con la misma tranquilidad que lo puedes hacer por el bordillo de una acera.

EMOCIONES Y SENSACIONES FÍSICAS Y MENTALES:

 Tranquilidad: estado normal del trader que suele experimentar cuando está fuera del mercado, sin pérdidas ni ganancias. Este estado de tranquilidad es al que acudirá tras las pérdidas. Estas provocan gran dolor en su EGO por lo que muchas veces, no será capaz de abrir una posición que le hubiese retribuido buenas ganancias. Prefiere este estado de tranquilidad que volver a la selva a padecer las desagradables sensaciones que allí le surgen.

Miedo: emana de las pérdidas y es el enemigo principal a batir pues es el responsable de no dejar correr las ganancias. Cualquier retroceso en estas, aumentado por la costumbre de estar mirando continuamente el saldo provisional de la operación, provoca que el trader cierre ante cualquier retroceso de los beneficios por miedo a perderlos todos.
El trader debe acostumbrarse a cerrar una posición según lo que le esté diciendo el gráfico y no las ganancias. Estas sólo deben mirarse tras haber cerrado la posición.

Esperanza: es la principal culpable de las pérdidas abultadas que suelen acabar en “muerte” de la cuenta: margin call.
Cuando estás perdiendo siempre tienes la esperanza de que las pérdidas se recuperen para cerrar, por lo menos, sin perdidas ni ganancias. Es esta esperanza la que hará que las pérdidas aumenten y aumenten sin parar.

Desesperación: siempre surge cuando el trader percibe que ha perdido el control de la situación. Las pérdidas son elevadas, su cuenta está a punto de destruirse, por lo que fruto de dicha desesperación es cuando comete sus mayores despropósitos y uno de ellos es aumentar el número de contratos ante la sensación errónea de que la cotización ya no bajará más. Esto es promediar a la baja. Y en la mayoría de las veces, la ruina es cuestión de horas o minutos incluso, si está muy apalancado.

Sudor y máximo estado de concentración: cuando tu dinero está en juego las glándulas sudoríparas están en su máximo nivel de excitación y el estado de concentración del trader es máximo. Es aquí, en este estado, cuando más aprende, está aprendiendo de las pérdidas (por eso se dice que para ganar tienes que aprender primero a perder y también que el mercado cobra caras sus lecciones). Es un proceso por el que todo trader tiene que pasar en su aprendizaje y su futuro como tal depende de lo poco que pierda cuando lo hace. Tiene que ser capaz de que el mercado le arrebate la mínima cantidad de dinero de su cuenta en esta etapa de aprendizaje sino corre el riesgo sin quedarse con materia prima necesaria (el dinero) antes de acabar con dicho ejercitamiento.

Dolor de estómago: cuando te quedas mirando como aumentan las pérdidas la sensación de malestar en el estómago irá creciendo progresivamente según la importancia de dichas pérdidas hasta el punto de sentir incluso ganas de vomitar. La impotencia es otra de las sensaciones que experimentarás pues sólo te queda esperar a que se recupere la posición o asumir la merma de la cuenta antes de que esta desaparezca.

Ira, frustación, baja autoestima: pueden darse todas a la vez o por episodios alternos. Las ganas de darle patadas y puñetazos a todo lo que te rodea así como de blasfemar van aumentando conforme las pérdidas también lo hacen. Si hay algo que desgasta a un trader son los constantes dientes de sierra que sufren las cotizaciones.
Cuando estás perdiendo, cualquier recuperación parece que va a ser la buena para luego comprobar que no es así y que las pérdidas vuelven a incrementarse. Este continuo paso del miedo a la esperanza va destrozando el estado mental del trader hasta hacerle tomar, siempre, las peores decisiones.
En términos ciclistas, son los típicos repechos y bajadas rompe-piernas, sólo que en este caso sucede en tu mente.

Depresión: una vez el desastre se ha consumado, el trader puede caer en una especie hipnotismo o depresión surgiendo un mar de preguntas. En muchos de los casos si quiere volver a operar tendrá que aportar dinero nuevo a la cuenta y si no puede su sueño habrá acabado. Puede caer también en un permanente estado de ludopatía captando dinero de ahorros,  familiares, créditos, etc, que no hacen sino aumentar más su trágico paso por el trading.

Alivio: el sufrimiento es tal, tanto físico como psicológico, que cuando un trader cierra una operación en la que ha perdido mucho, incoherentemente, la sensación de alivio es inmenso. Es como quitarse un gran peso de encima.

Suicidio: el trader podría incluso experimentar ramalazos de sensaciones suicidas. De hecho, son frecuentes los intentos y consumaciones suicidas tras grandes perdidas de capital. Sólo hay que remitirse a las noticias o al Crack del 29. Es brutal para un ser humano que goza de buena posición económica quedar en la más absoluta de las ruinas.

Autoestima elevada (euforia): así como las pérdidas producen grandes emociones y reacciones, las ganancias tienen su máximo exponente en la euforia.
Sensación de ser el mejor, sensación de tener el mercado dominado y de que ya nunca más vendrán las pérdidas. Alegría, hipermotivación, risas, felicidad, amigo de todo el mundo…
Normalmente tras sentir estas emociones suelen venir las pérdidas más abultadas.

Seguramente se puedan experimentar algunas emociones más pero estas son las más frecuentes y han sido las que yo he sufrido en mí camino como trader.