La ventaja del trader independiente frente al institucional

El trading es una profesión con la etiqueta de estresante.

Sin embargo, para ganar dinero, para tener alguna oportunidad de ganarlo, se necesita todo lo contrario: templanza.

No sirven las prisas en el trading. Entiendo perfectamente a los traders que trabajan para alguna firma. Aquí mandan los resultados.

Si no ofreces resultados, adiós muy buenas.

Por lo tanto, el trader casi entra por entrar. Trata de ver una ocasión donde no la hay. Desde “arriba” le apremian. Entonces se precipita y todo sale mal. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Esta es la ventaja del trader independiente: no tiene que rendir cuentas a nadie.

Es más, el trader institucional suele arriesgar un porcentaje demasiado alto para tratar de ganar dinero más rápido. Nuevamente ocurre lo contrario, las pérdidas se acumulan, trata de deshacer su error, aumenta la apuesta, y la quiebra está más cerca.

La presión llega desde todos los lados, estás operando con dinero en real (con cantidad muy grandes).

La mentalización, por tanto, debe ser extrema. Desde “arriba”, como he dicho, te piden resultados, más si haces caso y te apresuras ya sabes cual será el rendimiento. Por consiguiente, este no es el camino.

El camino es hacer caso omiso, oídos sordos, no variar la forma de operar, quitarse esas hormigas del estómago y hacer trading como cuando lo haces tu sólo, como cuando no le tienes que presentar tus cuentas a nadie.

Si lo haces así, los resultados satisfactorios los dará el tiempo.

El peligro viene de exigirse más de lo que el mercado te puede dar en cada momento.
Piensa que los mejores gestores del mundo sacan una rentabilidad anual entorno al 20%.

Piensa que durante todo un año hay magníficas ocasiones para conseguir dicha rentabilidad, por tanto, las prisas las dejas de lado a la hora de operar. Tu autoestima te lo agradecerá.