La mejor forma de dejar correr las ganancias

Lo que debes entender primeramente es que el sistema de trading que mejor funciona es aquel que has adaptado a tu forma de ser,  a tu propio yo.

Por lo tanto, que te quede claro que no te servirá el sistema de otro trader por muy ganador que este sea ya que para ganar no debes adaptarte a un sistema sino que el sistema se debe adaptar a ti.

Dicho esto, comentar que nunca logré encontrar una manera técnicamente precisa que me dijese o indicase en cada momento cual era la mejor forma de dejar correr las ganancias.

De nuevo, la investigación te lleva una y otra vez a buscarle un sentido a las cosas, y en el trading debes huir de esto como del diablo.

Así que, aplicándolo a mi personalidad, soy un trader al que, aunque me gusta pasar horas y horas delante de la pantalla no lo quiero tener como una obligación, de manera que si tengo o me apetece salir, que tener una operación abierta no suponga un impedimento.

De manera que he desarrollado un sistema que me permite, una vez detectada la ocasión, entrar y olvidarme del tema. Vamos, que no la sigo al minuto. Le dejo hacer lo que tenga que hacer.

Me apalanco lo que mi cuenta me deja, sitúo el stop y me olvido. Se lo que voy a perder si fallo aunque no se lo que voy a ganar porque nunca establezco un objetivo de ganancias.

Por lo tanto, estoy limitando mis pérdidas e ilimitando mis ganancias.

En el pasado, no era, ni mucho menos, capaz de tener una operación abierta sin seguir lo que estaba ganando o perdiendo a cada momento.
Tampoco era capaz de dejarla abierta y marcharme, a no ser que estuviese perdiendo.

Que ironía, justo lo contrario de lo que se debe de hacer.

Esto todo, lo arregló la gestión del dinero. El stop y el cálculo correcto del número de lotes al abrir me dio la tranquilidad que necesitaba para marcharme sin preocuparme.

Ahora el siguiente paso, una vez asegurada la retaguardia, se centraba en dejar correr los beneficios cuando estaba en lo cierto.

¿Qué me pasaba si seguía la posición a cada minuto o en diferentes temporalidades?
– Que a cada retroceso cerraba y luego me lamentaba de haberlo hecho ya que si la hubiese dejado abierta habría ganado mucho más.

– Otra consecuencia de consultar a cada momento las ganancias era que llegadas a un punto me parecían suficientes y cerraba. ¿Que ocurría con esto?. Pues que esas ganancias se me iban enseguida en las próximas operaciones que resultaban perdedoras.

Y comprendí, que operar por objetivos no era lo mio ya que me obligaba a estar pegado a la pantalla durante horas aunque no quisiera y, aun encima, la cuenta no lograba despegar como yo quería.

Por lo que la solución la tenía delante de mí, adaptada además a mi forma de ser y a lo que yo quería.
Tenía apuntalada la retaguardia lo cual me daba mucha tranquilidad. Así que la única manera de dejar correr los beneficios sin sucumbir a los perjuicios anteriormente citados era olvidarme de la posición.

Y eso sólo lo lograba ocupándome en otras labores o cerrando la plataforma y marchándome de la oficina.

Con esta manera, que a muchos les pueda parecer poco profesional, logré hacer por fin crecer la cuenta.
Ya no cortaba las pérdidas en cada retroceso, ya no cerraba cuando me parecía que las ganancias eran abundantes. No lo hacía porque no estaba delante.
Sabía que si no estaba en lo cierto, cuando volviera a casa, la operación estaría cerrada al actuar el stop de protección.
Sabia que si estaba en lo correcto, cuando volviera a casa, la operación tendría un saldo a mi favor seguramente importante, ante lo cual sólo me quedaban 3 opciones:

  1. No cerrarla y dejarle la posibilidad de que esta siguiese creciendo,  o no.
  2. Cerrarla y concretar los beneficios
  3. Añadir mas lotes sobre ganancias

Unas veces hago una cosa y otras hago otra, según lo que la experiencia me dicte. Y según lo que ocurra seguidamente será una lección más de cara a futuras operaciones. Es así como logras avanzar y especializarte cada vez más.

Pero, ¿qué fue lo que me llevó a dejar correr las ganancias de esta manera tan virtual?

  1. Recordar mi época de perdedor, de cuando no situaba ningún stop, de como dejaba correr las pérdidas hasta el infinito, de la paciencia que tenía a la hora de dejarlas correr, de aguantarlas incluso años, de cuando promediaba sobre pérdidas.
    Bajo esto intuí que la forma correcta de operar era justamente la contraria.
    Aplicar el estado mental contrario al que tenía cuando operaba sin stoploss.
    Visualizar la técnica contraria.
  2. Pero lo que dio definitivamente la confirmación a mi técnica fue haber leído en su día a Ben Graham (recordar que fue el mentor de W.Buffet) y recordar ciertas cosas que decía sobre los inversores y que yo apliqué y adapté a mi trading:

– A ciertos inversores les sería mucho más beneficioso que sus acciones no cotizasen en absoluto para no caer en ciertos errores de precipitación.

– Sacarían más rentabilidad a sus compras si una vez efectuadas estas, cerrasen el ordenador y lo volviesen a abrir 5 años más tarde.

– Deberían huir de la operativa intradiaria. 

Esto vino a darle forma a lo que yo intuía: que si bien, podría abrir una operación intradía no debía por ello cerrarla en el mismo período de tiempo, o lo que es lo mismo, operando por objetivos casi no tienes probabilidades de generar dinero consistentemente.