La filosofía de los inversores en bolsa

La costumbre más arraigada entre los inversores bursátiles, principalmente, se limita a la compra de acciones y a esperar que la cotización vaya hacia arriba para poder dormir bien.

Ni siquiera piensan en vender si la cosa va mal.

Su filosofía es vender las acciones que muestran saldo positivo y aguantar las que están en negativo.

Su filosofía es entrar en el club de los perdedores.

Lo correcto sería, efectivamente, hacer justo lo contrario.

El por qué no lo hacemos es meramente una cuestión psicológica primitiva que no puede soportar la pérdida.

En el ámbito empresarial sucede lo mismo, funciona más o menos parecido.

Los empresarios aguantan su comercio en pérdidas hasta que son expulsados del mercado.

Vivir en La Coruña me ha dado la ventaja de contemplar insitu, desde la infancia, la estrategia de uno de los hombres más ricos del planeta, y que ocupa los primeros puestos en la lista Forbes.

Estoy hablando de Amancio Ortega, propietario de Inditex.

Y no me refiero a su contrastada humildad, ni a su trato con el personal, ni a su manera de implicarlo en su negocio hasta defenderlo como si fuera suyo.

Me refiero a su manera de cortar las pérdidas.

A la mayoría de los mortales les daría vergüenza cerrar un negocio, sobre todo a un hombre con su renombre.

Pero a él no le tiembla la mano. Le da igual que alguna de sus tiendas esté situada en la Calle Rea o en el mejor Centro Comercial.

Si le da pérdidas, la cierra.

Sin más miramentos.

Y prueba en otro lugar.

Cierra las tiendas que le dan pérdidas y mantiene las que le ofrecen ganancias.

Justo lo que hay que hacer en los mercados financieros y que sólo aplican los que ganan en ellos.