La cuenta de la vieja

El oficio de trader no trata de estar horas y horas “quemando las pestañas” delante de la pantalla sino de todo lo contrario.

Al principio, si puede dar esta sensación, pero sólo con el fin de, algún día, poder conseguir los mismos resultados con el empleo del mínimo tiempo posible, pues la virtud y objetivo del trader consistente es la libertad y tiempo libre que la profesión del trading ofrece como ninguna otra.

Así que no importa porque camino empieces, lo más importante de todo, lo más importante es no estar comenzando de cero continuamente por muy malas que creas que son tus reglas o tus hábitos.

¡Alguno habrá que realmente te de un cierto rendimiento!

Pues de eso se trata, de ir trayendo hacia nuestro lado, por medio de las pruebas A/B, por medio del ensayo/error, todo aquello que funciona y desechar todo lo que no.

Pero insisto, lo realmente malo es, en este caso, el clásico:

“Borrón y cuenta nueva”

Lo puedes hacer una vez, dos a lo sumo, pero si esta es tu práctica habitual nunca serás capaz de recorrer el camino al completo, siempre te quedarás a medias en el primer obstáculo que te encuentres.

Por lo tanto, lo ideal es crear una base y construir sobre ella la montaña de tu trading.
Se trata de ser fiel a unas reglas y de no cambiarlas porque no te funcionen un par de veces (no existe el Santo Grial).

Te aseguro que lo que mejor funciona, lo que más te hará progresar no será adoptar el sistema de trading de otro trader sino el crear unas reglas tuyas propias (personalizadas) que irás modificando muy lentamente mediante el ensayo/error.

Las fórmulas matemáticas no sirven para el trading, tenlo muy en cuenta. Aquí lo único que vale es “la cuenta de la vieja”.