Gestión y disciplina

Todos los participantes en los mercados están de acuerdo en la importancia del aspecto psicológico como factor destacado a la hora de tener o no éxito en el trading.

Esto se va haciendo más patente a medida que el trader opera sobre todo en real.

Sin dudarlo ni un momento, el miedo es el principal causante de los mayores estragos en el capital de la cuenta. Controlado este se supera una de las etapas más difíciles de la especulación.

¿Y qué es lo que controla este instinto psicológico tan arraigado?.

La gestión del capital.

Sólo la gestión logra “sujetar” de alguna manera todos los perjuicios de esta emoción primitiva. Y es que el miedo nos ha acompañado en nuestra evolución protegiéndonos de los peligros que nos acechaban.

Por tanto interfiere en gran manera a la hora de operar. Presagiar que podemos perder todo nuestro dinero logra que aflore de todas las formas posibles, y está claro, nos perjudica enormemente.

Si pudiésemos desconectarlo a la hora de operar habría más ganadores, sin duda alguna.

Pero como he dicho, la gestión puede retraerlo de alguna manera.

La disciplina.

Sólo hay un elemento que el trader puede controlar. Es como la llave que abre o cierra el paso a las “desgracias” operativas: la disciplina.

Si no se tiene disciplina férrea, las puertas hacia los desordenes psicológicos que provocan las pérdidas estarán abiertas de par en par.

Por consiguiente, el trader tiene una única misión a la hora de operar: guardar la disciplina.

Es frecuente ver operar a muchos traders en la plataforma demo que le facilita el broker. Es lo que cree y es lo que le ha sido inculcado:

“No operes en real hasta que seas capaz de ganar dinero en Demo”

No señor. La demo solo sirve para conocer la plataforma, pero no para adquirir experiencia de cara a la operativa en real. Cuando crea que ya está preparado para operar en real comprenderá que no ha avanzado nada, que tendrá que empezar nuevamente de cero.

Y es que cuando el dinero es ficticio el instinto del miedo está oculto. Salvo algún trader con este sentimiento muy aflorado, no he visto a nadie que sude operando en simulado, ni he visto a ningún trader al que le duela el estómago, ni que se irrite, ni que no pueda dormir, ni que sienta impotencia, autoestima por los suelos, ganas de gritar, de abandonarlo todo, de darle golpes al ordenador, y si, que incluso tenga impulsos suicidas. No he visto nada de esto operando en demo.

Y, por supuesto, si no sientes nada de esto no estás aprendiendo.

Es más, hay muchos traders capaces de acumular grandes sumas operando en simulado o en concursos donde su dinero no está en juego pero no en real.

Los errores que se comenten por temor a perder el capital son multiples.

Hay 2 tipos de miedos reconocidos en el operador:

Miedo a perder
Miedo a ganar

Controlando ambos la estrategia será efectiva y mostrará una curva de resultados ascendente.

Miedo a perder. El Ego odia perder, necesita aunque solo sea una pequeña ganancia, pero odia las pérdidas.

Los traders nóveles que suelen operar sin stops dejan correr las pérdidas con la esperanza de recuperarlas. No les importa ya salir con beneficios, con recuperar lo perdido les basta.

Y es en ese afán por recuperar las pérdidas como dejan abierta la operación esperando mucho más tiempo del que pensaban.

La consecuencia, aunque muchas veces la recuperación es efectiva, es que llega una operación en que las pérdidas no se recuperan. Entonces dejan que estas se incrementen, incluso añaden más posiciones porque creen que la cotización ya no puede bajar más.

Si lo hace, el camino hacia la quiebra se acelera y hace patente.

Durante ese camino hacia la bancarrota, todas las emociones citadas anteriormente se hacen presentes, quien no lo reconozca así mentiría.

Sin embargo no hace de igual manera con las operaciones en positivo.

Un trader perdedor suele presentar un historial con un gran número de operaciones positivas pero que arrojan minúsculas ganancias, y un pequeño conjunto de operaciones negativas pero con grandes pérdidas acumuladas.

Puede que únicamente una, dos o como mucho tres, sean las causantes del margin call.

Además, las operaciones negativas son superiores en duración desde que se abren hasta que se cierran en comparación con las positivas.

¿Por qué es esto así? Por el miedo a ganar.

Si el miedo a perder hace que no cierre la operación en pérdidas, el miedo a ganar hace que no deje correr las operaciones en positivo.

La tensión que provoca tener dinero propio en juego hace que el trader esté a cada momento observando el saldo de la operación. Está pegado todo el tiempo a la pantalla del ordenador y si tiene que salir la seguirá con el movil.

Imposible, desde luego, echarse a dormir con la posición abierta. No será capaz, el insomnio se encargará de que esté toda la noche en vigilia controlando la operación.

Cuando los beneficios de la operación en positivo sufren un retroceso, el trader acaba cerrando, y es así como nunca deja que sus ganancias se incrementen.

En la mayoría de las ocasiones, una vez cerrada la operación, esta continúa con el avance a favor de donde tenia previsto, y se lamentará.

Seguirá viéndola avanzar y se tirará de los pelos ante lo que podría haber ganado de no haberla cerrado.

Pero no será capaz de entrar de nuevo en esa tendencia, y si lo hace será ante la avaricia de ver como los demás están ganando dinero con él fuera lo que le hará abrir de nuevo otra operación justo en el giro del mercado.

Entonces acabará perdiendo el pequeño beneficio cosechado anteriormente y, en su empecinamiento de no cortar la pérdida, también perderá parte de su capital total.

No hay que ni decir lo duro que le resultará recuperarse de este golpe que le ha lanzado el mercado.

Sin duda, a partir de ahora, sentirá un nuevo pavor: miedo a abrir una operación. Y será este el nuevo miedo que le haga perderse las mejores operaciones.

Por tanto, queda patente la manera en la que el mercado te machaca mentalmente.

Si el trader decide continuar en su andadura, y si aun no se ha tomado en serio la gestión del dinero, ahora sí lo hará, ahora si empezará a tenerla en cuenta.

Pero aquí no acaba todo.

Cuando su sistema anti-pérdidas esté presto y dispuesto no será aun ahí cuando logre la consistencia. Sólo estará iniciando el camino hacia ella.

Con todo lo que hasta ahora habrá sufrido, faltará lo más difícil.

El trader, llegado a este punto, ya realiza una buena gestión. Ya sabe qué porcentaje va a perder de su capital total por operación, ya sitúa correctamente el stop y lo mantiene inamovible, ya sabe calcular el tamaño de la posición con la que tiene que entrar sin poner en riesgo todo su capital.

Sin embargo pueda que se sienta frustrado, y es que aunque ya no pierde dinero, tampoco es capaz de ganarlo. Resultado: la cuenta se mantiene lateral.

El capital no disminuye pero tampoco aumenta.

La solución a este enigma es muy fácil. Es tan fácil como difícil su ejecución: dejar correr las ganancias.

El trader está acostumbrado a operar por objetivos. Ha escuchado en alguna parte que abra una operación cuando la esperanza de beneficios sobre pérdidas sea de por lo menos 3 a 1.

Y digo yo: ¿quién es el visionario que sabe que la operación va a representar dicha relación de ganancias respecto a las pérdidas?

Nadie sabe como se va a comportar el mercado en los próximos minutos, por lo tanto sólo es cuestión de intuición, sólo son cábalas que a veces funcionan y a veces no.

Por tanto insisto: el trader solo hará crecer la curva de resultados cuando desarrolle la costumbre, ardua costumbre de dejar correr las ganancias como lo hacía antes con las pérdidas.

El trader está acostumbrado a cerrar aquellas operaciones que están en positivo y a mantener abiertas las que están en rojo, y definitivamente se trata de hacer justo lo contrario.

No se debe establecer un objetivo, la situación del mercado cambia a cada instante. La experiencia nos irá diciendo el mejor punto de cierre según va avanzando la operación.

Y ya lo digo ahora: para dejar correr los beneficios hasta el punto que nos haga traders ganadores, consistentes, hay que tener mucho estómago.

Estómago para no cerrar ante los retrocesos naturales de las tendencias.
Estómago para ver como las ganancias se reducen incluso en un 50% o más antes de dar un nuevo impulso a nuestro favor.
Estómago para no venirse abajo y mantener la estrategia cuando una operación con suculentos beneficios se da la vuelta y retrocede hasta el punto de hacer saltar el stoploos.

Pero hay que recordar que hay que “darle la vuelta a la tortilla”. Hay que darle la vuelta al historial de operaciones.

El historial del trader consistente presenta una gran cantidad de operaciones negativas con pequeñas pérdidas y pocas operaciones positivas pero con grandes ganancias que recuperan las pérdidas y dejan el balance en positivo-creciente.

¡Qué si es duro lograr hacer esto!

Tan duro que no lo conseguirá hasta que muestre y sienta total desapego por el dinero.

¿Te acuerdas del sentimiento de indiferencia que tenías cuando operabas con dinero ficticio en la plataforma demo? Pues ese, el mismo para el dinero de verdad.

A estas alturas supongo te habrás dado cuenta que llegar a ser un trader consistente está solo en la mente y no en la técnica que se utilice.