El trading, esa pasión…

Es trading es un oficio que por su alta implicación psicológica suele producir variaciones extremas en el ánimo de los que operamos en el mercado.

El dinero es la materia prima para el funcionamiento de los mercados financieros de ahí que ganar o perder produzca tanto euforia como decaimiento. Cuando ganamos varias operaciones seguidas nos creemos los amos, pero el mercado, incansable, rápido nos baja del pedestal, muchas veces perdiendo lo ganado y mucho más. Aquí es cuando cunde el desanimo y la impotencia.

Al ser un oficio que se aprende por fases, cada una de ellas nos pone a prueba (nos curte y prepara para las siguientes) y vamos y venimos hasta que somos capaces, con empeño, disciplina y perseverancia de pasar a la siguiente, que si cabe, más dura que la anterior.

Las palabras de ánimo y de apoyo cuando todo va mal no suelen hacer su trabajo y el trader asume las pérdidas, pensando que fue lo que hizo mal. No escucha a nadie, todo son voces en su cabeza. ¿Por qué?, ¿Qué he hecho mal?…

El trading es muy adictivo, es apasionante. Parece mentira, como sin moverte, ahí en tu silla delante del ordenador es capaz de sacar de ti una concentración, presión y expectación, mayor que si estás viendo la Final de la Champions. Que viendo, que si la estuvieses jugando.

Está en juego tu dinero, y sobre todo, tu honor hacia ti y hacia los demás.

Ver como se evapora la cuenta, sobre todo si estás muy apalancado, es frustrante. Ya lo es, en si, la pérdida de capital, pero si encima te gusta con pasión la operativa en los mercados, la frustración es doble porque para participar necesitas eso, dinero.

Entonces te ves viendo los toros desde la barrera buscando y buscando en tu cabeza de donde sacar más dinero para volver al ruedo. Como digo es muy adictivo. Y es que la recompensa que te da el vencer al mercado es mayúscula.

Hay una cosa que el hombre desea poseer con mucha más fuerza que el dinero: el honor, el respeto, la autoestima. Ante eso no hay otra cosa que lo supere.

Y, como decía, en momentos de decaimiento las palabras de ánimo pueden ser totalmente inocuas.

Suelen ser más reconstituyentes y motivadoras frases delante del escritorio del tipo:

¡Nunca lo vas a conseguir, no tienes la fuerza de voluntad necesaria ni de sacrificio para lograrlo!

Dicen que en el amor y en la guerra todo vale. Amor y guerra, hay mucho de esto en los mercados así que cualquier arma o herramienta que conozcamos no estará demás probarla para intentar vencer.

“El diablo está en los detalles”