El objetivo de un especulador

El buen especulador se distingue por ser capaz de identificar y atacar la oportunidad allá donde la ve.

NO se define ni como scalper, ni como trader intradía, ni como swing-trader, ni como fundamental.

Simplemente percibe la oportunidad y va a por ella según el escenario dibujado. Es flexible y cuenta con todas las herramientas para embestirla según el terreno donde se encuentre.

Si ve una ocasión que puede durar segundos se apalanca donde su capital le deja, pero con el riesgo totalmente controlado, y va a por ella, sin miedo, el stop le protege y elimina dicho miedo, sabe lo que puede perder de antemano. No siente miedo porque ya ha asumido la pérdida, no siente por tanto incertidumbre.

Si ve una ocasión de minutos, se convierte en un trader intradía y aunque las armas en este caso son muy parecidas a las del scalper, en cuanto a gestión del dinero, la paciencia ya empieza a tomar un grado más alto de importancia… paciencia para esperar el tiempo suficiente que te exige operar en un espacio temporal un poco mayor.

Esa paciencia se vuelve aun más evidente e importante si ha visto y decide operar mediante una oportunidad que puede mantener varios días incluso.
Tiene claro que sabe donde entrar pero no donde salir. La proporción 3 a 1 que ha oído nombrar  a otros traders sólo le vale cuando va en busca de un objetivo de beneficios diario pero no para el swing trading ya que este te deja ya añadir lotes a la posición al contrario que la operativa intradía y scalper, donde no hay tiempo material para ello y tienes que atacar la operación, de principio a fin, con el mismo número de lotes.

Y más lotes y libertad le dará aun operar con “catalizadores“. Cuanto mayor es el plazo de una supuesta operación más libertad de acción tiene el especulador.

Sólo tiene que identificar la oportunidad, gestionar el stop y número de lotes iniciales, para luego, progresivamente, y según avanzan los beneficios a su favor ir añadiendo cada vez más lotes que serán los que generarán las ganancias más grandes. Sabe que un catalizador muestra perfectamente el momento de entrada y de salida, no como la operativa intradía.

Por tanto, el buen especulador no pertenece a un único género. Su labor es sacar dinero del pozo donde este se encuentre.