El miedo a la hora de dejar correr una posición con beneficios

Son tantas las operaciones que acaban en pérdidas que cuando tenemos un pequeño beneficio tratamos de retenerlo como sea. Ya no digo si este es grande.

El miedo a que ese beneficio se convierta de nuevo en una pérdida nos hace cerrar apresuradamente por lo que no somos capaces de dejar correr las ganancias lo suficiente.

El dominio de este rasgo psicológico, el miedo, es el artífice principal para que llegues a ser un buen o mal trader.  La paciencia y templanza por medio de una gran fuerza mental y no mirar atrás suelen ser las fórmulas más eficaces.

El mercado se encarga de machacarnos de todas las maneras, pero su táctica preferida es la que ataca a nuestra mente sin piedad. Sabe que somos débiles en ese aspecto y usa principalmente este mecanismo para que nuestra cuenta disminuya poco a poco hasta acabar con nuestro dinero.

Seguramente habrás pasado por la siguiente situación:

Un buen día ves una oportunidad clara y abres cortos posicionándote a la baja. Tienes abundantes ganancias, pero esta vez dices: _no voy a cerrar, voy a aguantar pase lo que pase.

La cotización retrocede y las grandes ganancias que tenías se quedan a cero e incluso entran en pérdidas.

Esperas lo que haga falta sin cerrar a que la situación cambie.

Y sucede.

Vuelves a entrar en beneficios y la cotización vuelve a bajar hasta justo donde había llegado antes, al mismo soporte, por lo que piensas: _ esta vez sí, romperá el soporte y ganaré mucho más.

Pero vuelve a pasar lo mismo: la cotización retrocede, se evaporan las ganancias y entras de nuevo en pérdidas.

Es aquí cuando el mercado comienza a atacar y va directo a tu punto más débil: tu mente.

Entonces empiezas a pensar… ¡ Que burro ! Si hubiese cerrado en el soporte y hubiese esperado el retroceso para volver a posicionarme a la baja habrá ganado mucho dinero, el doble, y ahora estoy en pérdidas.

El miedo comienza a instalarse en tu cerebro, ya tienes dudas y mucha falta de confianza.

De repente vuelves a entrar en beneficios y la cotización ataca de nuevo el soporte. Estás contento porque aunque podías haber ganado mucho más dinero, por lo menos ya estás de nuevo en la primera situación.

Pero ahora la encaras con falta de confianza. Tienes miedo de que la cotización vuelva a hacer lo mismo y de que vuelvas a perder de nuevo un buen dinero. Así que dices: “más vale pájaro en mano, que 100 volando“, por lo que cierras la posición en el soporte y quedas contento con lo ganado.
Esto no lo habías pensado la primera vez, y te salió mal, pero si lo piensas ahora… y a ver que pasa.

Y claro, es aquí donde el mercado remata la faena y te deja con un muy mal cuerpo ya que tú te quedas con tu beneficio pero el soporte se rompe como habías pensado en un primer momento y ves impotente y fuera de mercado como la cotización cae y cae sin poder aprovecharte de ello.

Esperas una reacción alcista para ponerte corto pero esta no llega, el mercado te ha eliminado y no vuelve a por ti…. la cotización sigue descendiendo y cada vez te desesperas más y ya empiezas a pensar que ahora si se va a desplomar.

Finalmente entras corto de nuevo porque tu mente cree que el descenso es imparable, y es justo ahí donde el mercado te vuelve a cazar. En ese momento la cotización comienza a subir y subir hasta que el mercado vuelve a recuperar todo el dinero que en un primer momento le habías arrebatado.

Y vuelta a empezar….