El especulador está siempre donde está el dinero

El trabajo de un especulador consiste principalmente en estar con la caña preparada para ver donde salta la oportunidad. La preparación debe ser meticulosa, cada día se trata de ir adquiriendo más formación y más experiencia para poder así tener más probabilidades de cazar a su presa.

El especulador tiene que adiestrarse en una serie de materias que luego todas juntas darán lugar a un gran arsenal de herramientas que le darán un potencial demoledor sobre el mercado.

  • Percibe y comprende aquellas cosas que a simple vista no se pueden ver” El libro de los cinco anillos

Sus principales armas son:

– Gestión del dinero. Nunca pone en riesgo todo su dinero. Su principal misión es protegerlo, tanto su capital inicial como sus ganancias. Entiende que nunca se arriesgará a perder por ganar.

– Psicología. Es frío y calculador. La paciencia es su arma fundamental. Espera a que la víctima se descubra, nunca tiene prisa. Sólo «abre fuego» cuando tiene todas las de ganar. Pasaron los tiempos en que disparaba a todo lo que se movía. Comprendió que actuando de esa forma era él quien quedaba al descubierto. Era presa segura del mercado.

  • «El que sabe cuando puede luchar y cuando no, saldrá victorioso.» El arte de la guerra_ Sun Tzu

– Observación. Como la araña que se pasa horas y horas observando al mercado, esperando la oportunidad que siempre aparece. Una vez fijada no es el momento aun de atacar, espera el instante adecuado. Es preciso como el bisturí de un cirujano. Sabe que tan malo es entrar antes de tiempo como dejar pasar la oportunidad.

 – Preparación. Mientras vigila al mercado está en continuo aprendizaje. Lo primero de todo será conocerse a si mismo, su personalidad, sus puntos fuertes, sus puntos débiles.

  • Con 1.000 días de práctica para el entrenamiento y 10.000 días de práctica para refinarlo. _El libro de los cinco anillos

Y seguidamente conocer perfectamente a su enemigo. Es fundamental saber a que reacciona, que motivo le hace quedar al descubierto, cuales son sus puntos débiles. Sólo le atacará cuando lo conozca bien. No dará pié a que este le sorprenda.

  • «Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla.» _ El arte de la guerra (Sun Tzu)

No importa si son acciones, índices, materias primas o divisas. Primero tratará de conocer el mercado en donde va a actuar. Es imprescindible conocerlo bien, como si sólo tiene tiempo para concentrarse en uno. Hay más esperanzas de victoria atacando a un enemigo que se conoce bien que tratar de atacar a todos conociéndolos a medias.

– Oportunidad. Cuando domina la batalla no es momento de retirarse sino de perseguirlo, acosarlo, en este caso añadiendo lotes a su posición, la tendencia está de su lado.

  • Es esencial encontrar el ritmo de los adversarios cuando se desmoronan y perseguirlos sin dejarles apertura alguna. Si pierdes la oportunidad de los momentos vulnerables perderás la oportunidad del contraataque.
    Si el adversario pierde ritmo de combate y empieza a desmoronarse y dejas pasar esa oportunidad el adversario se recuperará y frustrará tu intento. Es esencial reforzar firmemente elataque en el momento de cualquier pérdida de posición por parte de un adversario 
    para impedirle que se recupere. 
  • Cuando luches con un adversario y estés ganando, tu rival puede hacerse todavía ilusiones y aunque parezca que está vencido, por dentro se niega a reconocer la victoria. En estos casos debes desmoralizarlo. Y esto significa cambiar tu actitud repentinamente para impedir que el enemigo siga manteniendo dichas ilusiones. Lo principal es ver que los adversarios se sienten derrotados en el fondo de su corazón.
    Cuando tus enemigos se han desmoralizado totalmente, ya no les prestes atención.
    Mientras tengan ambiciones difícilmente se desmoronarán. _ El libro de los cinco anillos