Cómo es el duro proceso de un trader hacia la consistencia

La mayoría de los traders no se dan cuenta que el motivo de las ganancias y de las pérdidas dependen en un porcentaje mayúsculo de su estado mental.

Al principio de su carrera, en este mundo del trading, no sitúan el stop en casi ninguna operación. Después, cuando las pérdidas causan dolor ya lo van empleando en alguna que otra aunque no la totalidad de ellas.

Pero las pérdidas siguen haciendo mella y si no son eliminados antes por el mercado lo acaban poniendo en todas y cada una de las entradas a mercado aunque no son pocas las veces en que lo mueven cuando la cotización está a punto de atraparlo.

Es un proceso de reeducación mental continuo.

Muchas idas y venidas.

Salto de una etapa a otra sin hacer parada en fases intermedias (por supuesto que volverán atrás a “quemarlas” para poder seguir avanzando).

Sigue el duro proceso mental de reeducación. Sólo las pérdidas hacen rectificar al trader.

Ahora comienza a tener sentido la frase:
“Para ganar hay que aprender a perder”

Llega un momento en que el dolor es tan intenso por las pérdidas que ahora sí pone ya el stop en todas y cada una de las operaciones abiertas y aun encima lo respeta, pase lo que pase.

La tranquilidad por este importante paso adelante comienza a instalarse en el trader, el cual comienza a adquirir más confianza y autoestima. Ha eliminado el miedo a perder porque ya sabe la cuantía si eso llega a suceder.

De todas maneras el proceso de reeducación prosigue. Es un desarrollo muy lento, de idas y venidas, de confirmación y desconfirmación, como una tendencia misma de cualquier valor con sus movimientos en zig-zag.

Ya sitúa el stop en todas las operaciones pero las pérdidas de antaño están aun tan grabadas en su mente que lo pone muy cerca del punto de entrada por lo que pierde muy poco pero lo hace seguido. La desesperación vuelve a instalarse.

NO sabe que hacer, ya ha cortado las pérdidas y la cuenta sigue sin despegar.

El control del miedo es la puerta hacia las ganancias consistentes. Aun no lo entiende pero la persistencia y las ganas de conseguir su objetivo de vivir del trading, pase lo que pase y por encima de quien sea, hacen que continué adelante.

Al principio las fases se recorren rápidamente pero el camino se va haciendo cada vez más empinado y cada nueva fase es más dura en su recorrido. Aquí ya no vale la perseverancia para seguir ascendiendo. A partir de este momento le toma relevo la pasión.

Sin pasión es imposible subir más arriba. Sólo con ella podrá aguantar el sacrificio que el trading exige.

Comienza la fase de desapego por el dinero. Perderle respeto al dinero es absolutamente necesario para perder el miedo a perder y luego, a ganar.

Comienza a poner los stops más alejados para evitar los continuos barridos y para darle una oportunidad a los retrocesos de la tendencia, eso sí, sin nunca arriesgar en ello más de lo establecido. El total del capital en la cuenta marca la pauta.

De nuevo ha dado un paso hacia adelante pero se va a encontrar con una barrera casi infranqueable y que golpeará directamente su linea de flotación mental.

Entiende que para coger tendencia es necesario soportar numerosas pequeñas pérdidas. El trader perdedor logra sin esfuerzo aparente cosechar numerosas pequeñas ganancias pero en el terreno de las pérdidas esto es mucho más difícil de llevar a cabo.

El dolor por las pérdidas supera en 3 a 1 la satisfacción de las ganancias, de ahí que cuando ve varias operaciones consecutivas con pérdidas comienza a dudar de su sistema y de su estrategia por lo que es normal que la deje por un tiempo y se lance a probar cosas nuevas.

En este intermedio muchos traders perderán la esperanza y abandonarán, y otros, los que de verdad sienten la pasión cerrarán el paréntesis y volverán al punto donde lo habían dejado antes de iniciar la incursión.

Por tanto, vuelve con la lección asimilada en la que comprende que para coger la tendencia buena tiene que pasar por el dolor de cosechar primero un cierto número de operaciones perdedoras consecutivas.

Llegados aquí ha dado un paso de gigante. Es un proceso muy largo que aun no ha acabado, es un proceso de reeducación del Ego ante las pérdidas por lo que estará lateral durante bastante tiempo antes de despegar. Tiene que asimilarlo.

Ahora viene el proceso más duro de todos. Ya se logra controlar las pérdidas, se gestiona bien el capital, pero si no se logra hacer beneficios consistentes la cuenta seguirá lateral- bajista y, de nuevo, el ánimo del trader puede comenzar nuevamente a flaquear.

Lo más importante de la fase anterior ha sido comprender que hay que cortar las pérdidas, que el stop tiene que estar alejado y, sobre todo, ser consciente de que puede haber numerosas operaciones perdedoras, incluso consecutivas, antes de coger la “gran ola”.

Pero, como decía, es muy difícil hacer ganancias en una operación. Cualquier pequeño retroceso de las mismas vuelve a hacer resurgir el miedo en el corazón del trader.

Si no lo supera caerá de nuevo en estados negativos y el historial de su cuenta reflejará gran número de pequeñas pérdidas y gran número de pequeñas ganancias por lo que la cuenta se mantendrá tal cual como una tendencia lateral en un gráfico.

Y será así hasta que cometa un error fruto de la desesperación y una sola operación mal hecha (por saltarse la disciplina) le dará un gran bocado a su cuenta. Pudiera ser incluso la puntilla final a su aventura en el trading. En este caso la derrota no sería por perder la cuenta, la derrota sería la peor de todas, la mental.
Cuando sientes dentro de ti que estás derrotado, lo estás.

No entiende que para hacer grandes beneficios tiene que dejar correr la posición.

No entiende que para hacer grandes beneficios tiene que comprender que cuando la operación es buena, la cotización ya nunca volverá a por su stoploss.

No entiende que no debe perseguir el precio, haciendo trailing-stop muy de cerca, para no ser descubierto y cazado por el mercado.

No entiende que para lograr las mejores ganancias tiene que ver como estas disminuyen en un 50% o incluso totalmente. NO son pocas las veces en las que la cotización vuelve sobre sus pasos para, después, esta vez si, continuar con el camino para no volver.