El desastre del trader

Hay muchas razones por las que puedes pertenecer al 95% de traders perdedores que se dice.

Pero una de ellas, entre las más importantes está la siguiente:

«El desastre en el trading comienza cuando pretendes ganar en todas tus operaciones»

A todos nos duele perder, y si hay dinero de por medio mucho más. Y esta es la principal materia prima de los mercados: el dinero.

Cuanto más deseamos no perder algo, con más fuerza se desencadenan los mecanismos naturales que quieren evitarlo, mentalmente hablando.

El trader iniciado no comprende que perder forma parte del «juego» y que aprender a perder es necesario para llegar a ganar.

El trader tiene mucho que asimilar de los deportistas de élite. Personalmente suelo seguir sus rutinas, sobre todo psicológicas. Hay que tener en cuenta que esta gente está preparada para ganar y para perder, y también saben que para ganar la guerra está incluido perder muchas batallas.

Esto es lo que no comprende el trader. El querer vencer en todas las batallas es lo que le conduce a la muerte como especulador.

¿Por qué? Pues porque no es capaz de tomar sus pérdidas. Así de claro.

Cualquier pérdida por pequeña que esta sea, al trader le parece monstruosa y la deja crecer y crecer con la esperanza de recuperación. No quiere ninguna pérdida en su preciada cuenta, y la primera, la más pequeña, se convierte cada vez en más grande hasta que quiebra la cuenta.

Al trader perdedor le fascina ver en su historial como ha sido capaz de obtener una serie de 20 operaciones seguidas en positivo. No importa que las cantidades ganadas hayan sido pequeñas, ha cerrado 20 operaciones en verde y basta.

Esa obsesión por no tener ninguna pérdida es su derrota.

Y es su derrota porque para recuperar las pérdidas pasa días y días, incluso semanas esperando dicha recuperación. La cotización casi siempre suele regresar y cuando ve que ya no gana ni pierde o que incluso gana un poquito, cierra.

Se siente satisfecho, su ego se eleva y vuelve a hacer otra operación. Sabe o mejor dicho, piensa, que con solo esperar llega para que se recupere la cotización, si está en pérdidas, y vuelta a empezar.

Este pensamiento le viene de cuando operaba en bolsa. Se acoge al falso dicho: » En bolsa, con el tiempo, nunca se pierde».

Y lo aplica al resto de los mercados hasta que un mal día comprende que, sin contar ya con el apalancamiento propio del Forex que quiebra cuentas en minutos, con que en una sola operación en la que la cotización no regrese quedará eliminado.

Con todo esto quiero decir que el trader debe desterrar de su mente la culpabilidad de tener una pérdida o varias. Tiene que centrarse más bien en atajarlas porque tenerlas las va a tener sí o sí, llámese Warrent Buffet o George Soros. Es fundamental para pasar a la siguiente fase.

Así que queda claro que la primera intención de un trader debe ir encaminada a evitar la destrucción de capital. Sin haber atado bien los cabos en cuanto a esto, será imposible continuar: primero una buena defensa, luego el ataque.