El carácter psicológico del trading en las pérdidas

¿Te acuerdas cuando abrías una operación y no ponías un stoploss?

Igual aun lo haces.

Si es así verás como la mayoría de las veces, tras estar en pérdidas y sufrir por ello, la cotización se da la vuelta y acabas cerrando sin pérdidas ni beneficios e incluso con algunas ganancias.

Fíjate que curioso: aguantas y aguantas las pérdidas pero cuando estas llegan a donde no ganas ni pierdes, o cuando estás ganando muy poco, cierras.

¿Te das cuenta? Aguantas mucho tiempo con la posición en rojo pero cuando se pone verde, no pasa ni un instante y ya cierras. Este acto de cerrar en verde es más rápido y evidente cuando los beneficios que estás observando sufren un pequeño retroceso.

Ese pequeño retroceso basta de sobra para que cierres una posición en ganancias, sin embargo cuando estás en rojo ese pequeño retroceso o reacción a tu favor no es suficiente para que cierres. Lo haces en las ganancias pero no en las pérdidas.

Es más que evidente que esta forma de actuar es la prueba del carácter puramente psicológico del cual se compone el trading.

Entonces pasan los días y automatizas este proceso: abres una operación, si entras en ganancias cierras cuando te parecen suficientes o cuando estas experimentan un retroceso.
Si entras en pérdidas las aguantas hasta que se vuelven a dar la vuelta y llegan al punto en que ni ganas ni pierdes.

Esta forma de operar es efectiva en un porcentaje realmente espectacular. No son pocas las veces en las que el mercado te hace creer que algo funciona para luego comprobar que sólo es un engaño de este.

Además tiene una trampa adictiva añadida. Como sale bien en la mayoría de las ocasiones, refuerzas esta manera de operar viéndola como realmente efectiva por lo que operas siempre así.

Pero esta estrategia es similar a caminar entre una plaga de escorpiones. Puedes estar horas sin que te piquen pero con que uno lo haga una sola vez puedes resultar muerto.

Cuando no pones un stoploss en tus operaciones la mayoría de las veces saldrás bien parado, sólo tienes que esperar más o menos tiempo, a veces años (seguro que muchas veces has entrado con la idea de estar con la operación abierta unas horas o unos días y sin embargo permaneces meses o incluso años. Estas actuaciones puedes verlas todos los días en el mercado bursátil, sobre todo en inversores poco experimentados) para que la posición se recupere, pero con una sola que no vuelva será lo mismo que la picada del escorpión.

Entonces llega ese día en el que abres pensando que tomas la decisión correcta, y la cotización, tras dudar un poco, toma el camino de las pérdidas.

_Es como siempre, piensas.

Pero esta vez cae con fuerza, la cotización se mueve decidida en tu contra.

Rebota, y te animas.

_Seguro que hace como en otras ocasiones y vuelve. Tardará más o menos pero volverá, seguro.

La cotización sigue cayendo, no separas los ojos de la pantalla y buscas noticias esperanzadoras que te den un atisbo de esperanza.

Las vas a encontrar, siempre encontrarás datos y noticias que digan lo que esperas. Otra cosa es lo que haga el mercado.

Cualquier opinión siempre tiene su contraria, prueba evidente de que en los mercados nadie sabe nada. Algunos aciertan con las predicciones algunas veces y otras veces, otros. Pero nunca verás a nadie que acierte en la mayoría de las ocasiones.
De ahí la importancia de huir de los comentarios de los demás y creer un poco en la opinión personal de uno mismo sobre el mercado. Además de esta manera estarás creando una experiencia propia basada en el ensayo y en el error y no en las interpretaciones, a veces acertadas y otras tantas no, de los demás participantes del mercado.

Pues bien, la cotización sigue cayendo, el saldo de tu cuenta también y llega a un punto donde todo hace pensar que no va a caer más.

Entonces tomas una decisión, vas a abrir otra posición más, vas a promediar a la contra. Ya no crees que pueda caer más…pero lo hace.

En un primer momento se recupera y hasta calculas el lugar donde tienes que cerrar en caso de que llegue un momento en que no ganes ni pierdas. No te vale el estar en rojo, ni siquiera por 5 euros, tienes que cerrar en verde aun que sólo ganes 2 euros.

Será un triunfo para tu Ego. Será un verdadero triunfo porque te habrás sobrepuesto a una gran caída, habrás acertado a la hora de promediar a la contra y aun encima saldrás en verde. Que gran victoria sobre el mercado.

Y es cierto, a veces, promedias en contra y la cosa sale bien. Sientes un gran alivio y una gran autoestima.

Sin embargo este no es el día. Has promediado a la contra, y tras experimentarse un pequeño rebote a tu favor, la cotización entra en pánico, tú también y cada punto que se mueve en tu contra (debido a que has promediado) pierdes el doble.

La desesperación es brutal, ahora si que no vas a cerrar pase lo que pase. No has cerrado cuando tenías pocas pérdidas y, ¿vas a cerrar ahora?. “Que va, de perdidos, al río”.

Entonces sucede lo inevitable:

  1. La cantidad de dinero que tienes en tu cuenta no lo soporta y observas como entras en margin call, quiebra total. Sobre todo si estás operando muy apalancado en futuros o cfds.
  2. Estas durante años esperando el día en que las pérdidas regresen a donde no ganas ni pierdes. Suele suceder sobre todo en el mercado de acciones donde las pérdidas no se materializan hasta que vendes, salvo que la empresa quiebre, haga una Opa de exclusión, etc.

Se acabo tu incursión en los mercados y todos tus sueños de vivir de la especulación.

… y todo este doloroso proceso desencadenado únicamente por no querer asumir una pequeña pérdida poniendo un simple stoploss.