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El alivio de usar un stop-loss

Es muy curioso como funciona la mente de un trader cuando está operando, sobre todo cuando se está iniciando en el mundo de la especulación. Sólo quiere ganar por lo que, para él, el stop no existe. Y si existe no lo respeta.
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Es muy curioso como funciona la mente de un trader cuando está operando, sobre todo cuando se está iniciando en el mundo de la especulación. Sólo quiere ganar por lo que, para él, el stop no existe. Y si existe no lo respeta.

La mentalidad es la de salir siempre victorioso. Prefiere vencer en pequeñas batallas que ganar la guerra, cuando se supone que justamente hay que hacer lo contrario.

Y no sólo los novatos, también los profesionales estamos tentados de no poner el stop en ciertos momentos puntuales de nuestra operativa.

Ya hace mucho que esto no existe para mi. He aprendido que el stop es insustituible y totalmente necesario, desde el punto en que nunca sabes lo que puede pasar aunque te creas muy seguro.
Cualquier acontecimiento imprevisto puede ponerte contra las cuerdas.

No es fácil situar exactamente un stop-loss. Casi siempre tendemos a ponerlo lo más cerca posible del punto de entrada por esa manía que tenemos de querer perder poco.
Cuando sitúas un stop demasiado cerca lo único que consigues es tener muchas pérdidas pequeñas, que a la suma viene a ser lo mismo que una muy grande.
En esta ocasión: «un agujero pequeño hunde un barco»

El trading, por mucho que te empeñes, no responde a certezas sino al talento del trader en cuestión. Con esto quiero decir que hay muchas partes del trading que sólo puedes mejorarlas y dominarlas con la práctica y no con una fórmula matemática ni con un backtesting.

Dicho esto, quiero dejar claro que no hay un punto ideal para poner un stop, ni ninguna regla exacta. Esta es una de las partes volátiles del trading. Cuanto más operes, cuanto más estés sobre los gráficos, más visión y experiencia irás adquiriendo. Sólo la práctica continua te mostrará el lugar más probable para situar un stop. Es un largo camino de muchos años.

De la conveniencia o no de utilizar un stop-loss queda uno completamente a favor cuando sufre en sus carnes la destrucción del capital.

Este mengua sin cesar ante una mala operación por nuestra parte y no hacemos nada por parar ese sangrado en nuestra cuenta. Sólo pensamos en la esperanza de que se de la vuelta.

Queremos cerrar pero no podemos. Agradeceríamos a alguien que lo hiciese por nosotros (esta sería la misión del stop si lo fijásemos siempre y si lo respetásemos).

Ante la bajada en nuestra contra dejamos correr y correr las pérdidas y sólo sentimos alivio cuando entramos en margin call y se cierran automáticamente nuestras posiciones.

¿Por qué no hemos cerrado antes con una pérdida mucho menor?

En este punto hay algo bastante curioso. Cuando cerramos o nos cierra el stop en donde tiene que hacerlo, el sentimiento de culpa y frustración es elevado.

En cambio, cuando no ponemos stop y dejamos correr las pérdidas, el sufrimiento experimentado es tan grande que cuando se cierra la posición en vez de sentir rabia y frustración el sentimiento es de alivio.

De todas formas esta sensación dura poco y es sustituida por la de decaimiento y baja autoestima pues hay que tener en cuenta que si tienes en cuenta un total de 10.000 euros y te has quedado en 5.000, has perdido el 50%, pero ahora para volver a lograr tener de nuevo los 10.000 anteriores no tendrás que ganar un 50% sino un 100%.

Así que, en tu próxima operación piénsatelo bien antes de abrirla sin un stop-loss y recuerda que debes aprender a perder, que dichas pérdidas deben ser recuperables, que no debes aproximar demasiado el stop al punto de entrada y que no debes perder más de el 1% en cada una de tus operaciones con pérdidas.

O sea que, si has visto una operación factible en el gráfico de 1 hora pero abrirla te supone poner un stop que sitúa el riesgo por operación en más de ese 1%, tendrás que asumir que no puedes abrirla y que tendrás que buscar oportunidades de entrada en espacios temporales menores.

Por muy clara que la veas, si supera tu riesgo estimado, no la abras. Sólo la disciplina férrea te llevará a vivir del trading.

Por Pena de la Ghetto

Trader independiente