Cuando las matemáticas del “no hacer nada” funcionan también en trading

Cuando las matemáticas del “no hacer nada” funcionan

Tal y cómo explica el enlace referido para diversas situaciones de nuestra vida cotidiana, no hacer nada y sentarse a esperar, en el caso que nos atañe, como es que se desarrolle el movimiento del mercado, suele ser globalmente la mejor de las decisiones.

En vez de dejar que la solución venga a nosotros tenemos la inútil costumbre de ir a buscarla rápidamente.

Las prisas son las que nos pierden, y en los mercados muchísimo más.

¿Cuántas veces has comprobado que no haciendo nada consigues mejores resultados?

¿Cuantas veces tienes que arreglar tal o cual problema, pero te sientas en el sillón y, sin comerlo ni beberlo, dicho problema se arregla como por arte de magia?. Y esto sólo por haber esperado más tiempo de lo que sueles esperar.

¿Donde reside entonces el error?. A parte de las prisas que tenemos por solucionarlo todo de inmediato, el error está en que siempre se nos ha dicho que hay que trabajar duro para conseguir las cosas y lo realmente cierto es que es más efectivo trabajar con inteligencia que duro porque te habrás dado cuenta, digo yo, que hay mucha gente que ha trabajado muy duro todos los días de su vida y permanece en la línea de salida sin haber conseguido nada tras muchos años de sacrifico.

Así que: trabaja inteligentemente más que duro.

Medita y luego…actúa.

En nuestro caso, o sea, el trading, todo se limita a operar acorde con el capital que se posee, adaptando el tamaño de la posición al mismo. Luego hay que dejar que la cotización haga su trabajo pues no puedes prever el futuro.

El stop te protege.

Aunque claro, falta el último paso, quizá el más difícil.

¿Donde salir?.

Y aquí el horizonte se amplía exponencialmente.

El trader debería trabajar mucho más en sus salidas que lo hace en sus entradas. La entrada podría ser incluso al azar, siempre que se proteja la retaguardia, pero la diferencia la va a marcar el momento de la salida.