Configura tus reglas… pero respétalas

El trading es un periplo con muchos caminos abiertos, y son tan indefinibles que es imposible abarcarlos todos tengas las vidas que tengas.

Una y otra vez, los traders se dan de bruces, desaparecen, y pronto llega otra nueva remesa a sustituir a los primeros. Así en un ciclo continuo.

Más todo se simplifica con el tiempo, todo se va reduciendo a la mínima expresión. Tu técnica, tu señal de entrada, de salida… pero claro, el trading no es un sistema cerrado, no es una caja cerrada a la que se le pueda poner una atadura y listo.

Los mercados, aunque sólo avancen o retrocedan, tienen “vida propia” y siempre se las arreglan para sorprender al más tenaz de los operadores aprovechando sus debilidades, que siempre acaban apareciendo.

El mercado no falla, nosotros sí. No tenemos el pulso suficiente para operar, “incluso”, bajo nuestras propias reglas, y menos durante toda nuestra vida como traders.

El fallo está en querer ir siempre más allá.

Está bien querer perfeccionar nuestras herramientas pero el error está en querer buscar el sistema perfecto.

Como humanos que somos, y por nuestra condición, buscamos siempre tenerlo todo bien atado, y es en este punto donde, como insinué con anterioridad, el mercado nos atrapa.

Él tiene paciencia, nosotros no. Somos débiles y avariciosos.

Débiles por no ser capaces de seguir nuestras reglas, avariciosos porque siempre queremos más.

Estas son las dos “enfermedades” para las que el trader debe buscar una vacuna si quiere algún día ganar dinero.

Quieres atrapar todos los movimientos, más no se puede. Tienes que esperar la ocasión que marca el plan. Tarda, pero siempre acaba apareciendo.

Es en ese estrecho margen donde tú si tienes ventaja sobre el mercado.

Ventaja la cual desaparece en el momento en que saltas tus normas y acechas a otra presa para la cual no estás entrenado. Y ahí ya estás indefenso, a merced del vaivén de la marea.

Todo trader, por tanto, tiene un sistema ganador que se hecha a perder justo en el mismo momento en que no cumple cada una de sus reglas.

En el momento que deja de cumplirlo, aunque sea sólo una vez, la psique entra en acción (el mercado es un experto en estas lides) y todo se desmorona, se pierde todo lo logrado hasta ese momento con tanto esfuerzo.

Sólo tu sistema te permite mantenerte frío y a salvo del oleaje.