Cómo evoluciona un especulador o trader

Es sabido que un trader necesita pasar una serie de etapas cuya duración vendrá determinada por la destreza del propio especulador en cuestión y por el tiempo efectivo que dedique a ello.

A todo esto, recalcar que el trading es un oficio en continua evolución. Siempre hay que estar aprendiendo algo porque la maestría o excelencia en esta disciplina es algo infinito. Cuanta más experiencia vayas adquiriendo más alto será el escalón que ocupes.

Indicar también que esta escalera ascendente hacia el dominio del oficio de especulador no dispone de pasamanos. Quiero con esto decir que cualquier resquicio en la disciplina de cualquier trader, sea experto o no, acabará por precipitarle al vacío de la bancarrota.

“El mercado no duerme pero tu si”

“Se le puede ganar al mercado durante períodos intermitentes pero no todo el rato”

Es fácil, por tanto, tener un momento de flaqueza y destruir todo lo construido hasta ese instante. Es por eso que dicha escalera es tan frágil como el cristal.

El trading es como un tronco lleno de ramas, o como un río con sus afluentes. Cada rama, cada afluente alimentan al tronco y al río respectivamente. Todo suma, aunque claro, como en todo, siempre hay unas ramas o afluentes principales, y en este caso serían: La Gestión de dinero y riesgo, La Psicología y la técnica sobre el gráfico.

Ya sin tener en cuenta que el trader comience la casa por el tejado (no hay lugar a los atajos, si te saltas una etapa tarde o temprano tendrás que volver a superarla) la evolución podría decirse que es parecida a una tendencia de mercado. De hecho, teniendo los parámetros necesarios podría representarse dicho progreso en un gráfico.

El proceso es el siguiente:

– Comienzas a recopilar datos, por medio de libros, seminarios, cursos, manuales, vídeos, investigación propia… El resultado es una cantidad ingente de material que el trader tiene que procesar y cribar. Esa criba será tanto mental como física (apuntes, papeles, etc, etc).

Cuan más novato es el trader más material acumulará. 

De esa primera acumulación saldrá una primera base. Será el fundamento de su futuro sistema de trading, de su futura operativa. Se trata de hacerse con unas premisas tipo que poco a poco a base de experiencia ira transformando y adaptando a su personalidad de especulador.

Parece mentira, pero pasará frecuentemente de procesos activos a procesos en los que la actividad aminora, no encuentra caminos por donde seguir. No tiene que preocuparse, el cerebro, cual ordenador, se está tomando su tiempo para procesar toda la información. El trader no se da cuenta pero su mente está tratando todos los datos para tomar una decisión al respecto, para llegar a una conclusión.

Podrá llevarle más o menos tiempo, pero hasta que el proceso acabe, el especulador no tendrá respuestas ni sabrá que camino tomar. La meditación, en este caso, si se quiere avanzar más rápido, será la fuente de poder, será el atajo hasta la siguiente fase evolutiva.

Así irá pasando fase tras fase, así se irá haciendo cada vez más experto. Simbólicamente, semejaría un muelle que avanza encogiéndose y se expandiéndose continuamente.

Llama la atención como, tras haber pasado ya varias fases, muchas veces tendrá que volver atrás en el tiempo para recoger algún elemento esencial que se ha dejado en alguna de las etapas. Llega a intuirlo pero no regresa a por ello hasta que se da cuenta de que es la pieza que le falta para encajar en el puzzle.

Y así, sucesivamente, por un sin fin de fases infinitas, transcurre la evolución de un especulador hasta que cada vez le cuesta más tiempo añadir un nuevo avance a su operativa.

Al principio tenía grandes descubrimientos y gran abundancia de material que escudriñar. Cuando ya ha pasado el tiempo y se supone experto, el material que llama su atención ya aparece con cuentagotas, ya tarda mucho más tiempo en hacer un descubrimiento interesante.

Y es así, de esta manera, como cada vez va sabiendo más sobre menos, hasta alcanzar la excelencia, aunque nunca la sabiduría total. Es lo bonito de esta profesión o arte, que es la especulación.