Clases de traders

No, no voy a describir los típicos tipos de traders que estás acostumbrado a releer en cualquier web o artículo dirigido al público financiero sino a los que se corresponden ciertamente con la auténtica realidad:

Los perdedores natos.

No tardan mucho en quedar sin su dinero.

Esta clase de traders se acerca a los mercados financieros sólo y exclusivamente porque han oído que se puede ganar mucho dinero operando en ellos.

Ni siquiera les gusta el trading y no creen que pueda ser tan difícil. Incluso lo ven como un hobby a compartir con su ocupación habitual para, por lo menos, tratar de sacar un sobresueldo y así poder irse de vacaciones o permitirse un capricho.

Son carne de cañón de los comerciales de los brokers y de su propia avaricia.

No siguen una estrategia clara, no gestionan la posición, y al ser frecuentemente productos apalancados la cuenta no lo soporta y no es cuestión de horas sino de minutos entrar en margin call.

No vuelven a aparecer por estos lares. Hablarán mal toda su vida de los mercados y dirán que todo es una estafa.

Los perdedores recurrentes.

Pero no todos se rinden a las primeras de cambio. Algunos quedan prendados de esa atmósfera frenética que rodea a la especulación y vuelven.

Vuelven a perder quiero decir.

No es broma.

Para tomarse el trading en serio tiene que arruinarse o casi-arruinarse incluso varias veces. No por obligación pero es lo que suele suceder.

Es solo así como, tras esos golpes psicológicos tan duros, se logra moldear la mente del futuro trader ganador.

Y aunque parezca mentira de esta clase de traders saldrán muchos de los mejores.

Los recopiladores.

Siempre están a la última en sistemas y técnicas pero nunca se sienten satisfechos, ni mucho menos listos para empezar a operar.

Siempre se están preparando para dar el gran salto a la operativa en real pero nunca lo hacen, salvo en pequeñas incursiones fallidas.

Su rutina diaria es buscar y buscar entre absolutamente toda la literatura existente sobre trading para que no se les escape ningún detalle.

No soportarían, de ninguna manera, que les pillase el toro cuando comenzasen a operar.

Y debido a que continuamente están saliendo escritos y estudios sobre estrategias de trading nunca se sienten preparados por lo que llegarán a ser los mejores informados acerca del tema pero nunca sacarán nada limpio de lo que realmente importa: ganar dinero operando en los mercados.

Vamos, que acabarán sus días como eternos proyectos de trader.

Los sistemáticos.

Similar a la clase anterior solo que dentro del grupo de los traders es el más numeroso de todos exceptuando el primero, el de los perdedores natos.

Esta es una clase por lo cual ha pasado todo trader que se precie.

También salen de este grupo buenos traders cuando son capaces de escapar, de las garras, de la adicción que crea el buscar un sistema automático.

Se podría hablar largo y tendido sobre ello pero para no llenar este artículo de literatura inservible decir que desde los albores del trading no ha habido ni habrá sistema automático capaz de batir al mercado consistentemente.

Sólo añadir que los únicos “traders” sistemáticos que ganan dinero son aquellos que venden sus sistemas milagrosos a los incautos que se los quieren comprar.

¿Que persona, en su sano juicio querría vender por ningún precio un sistema de trading ganador?.

Esto se podría entender pero no a los que se los compran.

Y de forma similar al grupo de traders recopiladores, los que no logran ser capaces de abandonar esta etapa de backtestings y sobreoptimizaciones se pasan toda su vida ensimismados en su creencia de que existe un Santo Grial.

Los desviados.

Son claramente aquellos traders que no han sido capaces de ganar dinero de manera consistente en los mercados.

Se dedican a todo aquello que rodea a este oficio en muchos aspectos que no tienen nada que ver con la operativa pura y dura.

Estos son:

brokers, comerciales, cursilistas, vendedores de sistemas automáticos, vendedores de señales, etc

No confundir con los profesionales.

Lamentablemente el aprendiz sólo será capaz de distinguirlos al llegar a ciertas etapas tardías de su aprendizaje, cuando ya le han esquilmado buena parte de su dinero.

Los profesores.

Son excelentes a la hora de enseñar pero no son capaces de plasmar su sabiduría a la hora de operar por si mismos.

Transmiten a otros la capacidad de ganar dinero pero ellos no logran hacer lo mismo por más que lo intentan.

Aun no he descubierto el motivo de esta incongruencia pero este tipo de seres no solo se pueden ver en el trading sino que hay clarisimos casos en otros campos como por ejemplo en el deporte (magníficos entrenadores que nunca han ejercido la disciplina que representan).

Los profesionales.

Es la clase de trader más completa.Suelen ganar dinero en los mercados, y aun encima, sus enseñanzas son muy válidas para otros traders.

Saben ganar e instruir en la forma de hacerlo.

Los innatos.

Generan beneficios como nadie pero no saben como lo hacen ni tampoco son capaces de transmitir su conocimiento.

Tampoco les gusta compartir su experiencia ni se les da bien explicar su estrategia.

Por supuesto que están en el escalafón más alto de esta profesión de trader. Es el especulador por excelencia, puro y duro.

Frío como el hielo.

Mismo semblante para las ganancias que para las pérdidas.

Disciplinado al máximo.

Sólo se centra en operar.

El trading es su filosofía de vida, no existe nada más en su Universo.

Se ha hecho a si mismo.

Nunca se detiene a la hora de investigar, busca la maestría.

Tiene una estrategia muy bien definida la cual pule inagotablemente con un cuidado exquisito.

Siente pasión por el trading y su don es la perseverancia.

Actúa con la paciencia de un depredador a la hora de aguardar por su presa.

Su modo de actuar es discrecional, nunca sistemático.

Sólo confía en la opinión que el mismo tiene sobre el Mercado y opera en base a ella sin que nadie con sus predicciones sea capaz de hacérsela variar.

Es solitario por naturaleza.

Necesita silencio absoluto para pensar.

Genera dinero suficiente como para dejar de trabajar pero no lo hace porque disfruta de su oficio que es a la vez su hobby.

Odia los días en los que el Mercado está cerrado.

Su fuerza mental es suprema, labrada por los golpes que el mercado le ha dado.

Obtiene rentabilidades muy superiores a los del trader profesional.

Puede acabar gestionando un hedge fund y ganar mucho dinero para sus clientes.