Caminante no hay camino…

Recuerdo como si fuera hoy mis inicios en el mundo del trading. De como surgió en mí aquella inusitada pasión por el mundo de la bolsa.

Mirando hacia atrás tengo la sensación de poder haber recorrido el camino más rápidamente sin embargo hay algo contra lo que considero no puedes hacer mucho: el proceso de asimilación.

Tratar de ir más rápido supone, muchas veces, saltarte pasos o etapas que en algún momento vuelves atrás para cumplirlas.

El proceso de evolución es muy curioso y se semeja bastante a una tendencia en un gráfico. Una tendencia con sus retrocesos, como si tras avanzar volvieses hacia atrás para recoger algo que se te ha olvidado, y de nuevo regresas hacia delante.

Como dije, muchas veces quieres ir más rápido pero no puedes. El cerebro necesita un tiempo para procesar toda la información que le vas proporcionando.

No han sido pocas las veces en las que he dicho: “lo encontré”.

No han sido pocas, en serio.

Pero una y otra vez me daba de bruces ante la realidad.

Empecé en su momento en la bolsa, concretamente, con los chicharros (los Blue Chips me parecían muy caros). Veía bancos a 800 pesetas y valores pequeños a 80.
Me suponía que en algún momento iban alcanzar el valor de los valores punteros. Más tarde me di cuenta de que no era así.

Empecé a conocer las ampliaciones de capital (esas en las que tienes que poner más dinero para obtener más acciones si no quieres que disminuya tu poder de acción en el valor ) y las OPVs. Había leído que si hubiese entrado en cada OPV desde no se que año habría cosechado unas grandes plusvalías.
Luego leí también, a un inversor norteamericano, que entrar en las OPVs semejaba lo mismo que tirar el dinero.

Comencé a darme cuenta de las controversias del mercado. Ni siquiera lo sospechaba aun, pero empezaba a darme cuenta que cada cual tenía su criterio y que, en fin, todos parecían saberlo todo, pero nadie sabía nada.

La investigación ha sido en donde más he gastado mi tiempo, sobre todo en la época en la que aun creía en el Santo Grial. Horas y horas de formulación en el Metastock, ensayo y error, backtestings, sobreoptimización, chartismo, medias móviles de todo tipo y de todos los colores, libros y más libros, apuntes y más apuntes.

Lo hacía porque me gustaba más no quería ser un esclavo del mercado. En algún punto de mi cabeza estaba escrita una palabra que me decía: simplicidad.

Esa búsqueda de la simplicidad me llevó a probar mil y una cosas, a probar y a desechar todos y cada uno de los indicadores, a rechazar las medias móviles por retrasadas, (mis gráficos actualmente no tienen prácticamente ni una raya trazada, están “a pelo”) incluso a dejar por el camino el mercado con el que con tanto cariño me había iniciado: la bolsa.

Había llevado muchos palos en ella. Hoy en día me doy cuenta de que está preparada para que los lleves. Se puede ganar dinero en la bolsa pero no puedes vivir de ella, eso lo tengo muy claro (operando por supuesto, luego sí hay muchos viviendo de lo que rodea a la bolsa…libros, cursos, patrocinando brokers, vendiendo sistemas….qué te voy a contar que no sepas) . Cómo también tengo muy claro que Forex es el mejor mercado del mundo, el más noble.

En fin, que el camino se fue haciendo más y más largo debido a ese duro proceso de buscar la esencia del trading. Hacer trading no es realmente difícil sino todo lo contrario, más bien creo que somos los traders los que nos empeñamos en dificultarlo.

Dije antes que no fueron pocas las veces en las que dije: “lo encontré”. En los primeros momentos la sensación siempre era la misma, una gran satisfacción pero seguidamente se instalaba en mí un gran vacío.

_”Si lo encontré que voy a hacer ahora”

_¿Ganar dinero?

Con lo que realmente disfrutaba era con el camino. Una vez que creía que ese camino había finalizado me entraba una especie de depresión.

Gracias a Dios el camino del trading es un camino que nunca se acaba, eso también lo se cierto hoy en día.

Y que el éxito es de los perseverantes también.

La mayoría de los que se acercan al mundo de los mercados no consiguen lo que se proponían en un principio porque no perseveran. El camino es parecido para todos, sin embargo unos se quedan en las primeras etapas, otros unas pocas más adelante, pero muy pocos llegan al supuesto final. Tal cual como una maratón, tal cual.

Y la verdad no echo la culpa a ninguno ya que para recorrer el camino hacia la consistencia tienes que saltar muchas vallas, muchísimos obstáculos que te ponen, y sobre todo, que te pones tú mismo.

Quiero con esto decir que la pasión tiene que ser mucha. Y no sólo la pasión que crees que tienes sino mucha más de la que te imaginas.
Para empezar, si abandonas o piensas en abandonar, si tienes dudas, este no es tu camino.

Tienes que estar dispuesto a renunciar a todo, a todo lo establecido, a todo lo que te hace sentir seguro, renunciar a cosas que nunca te imaginarías renunciar cuando te iniciaste.

Ves como con el paso del tiempo todo se reduce a una sola cosa: trading. Lo demás no importa.

Sin embargo todo es más sencillo que eso pero sólo lo ves, como con otras cosas, cuando ya has recorrido el camino.

Todo, absolutamente todo se reduce al trading. Tu vida, tus pensamientos, tus sueños. Sin embargo esa posesión tiene fin. Llega un momento en que el celoso trading se olvida de ti, te deja de lado.

Como ese chico o chica posesiva que no te deja hacer nada sin su consentimiento y que un buen día se fija en otra persona y a ti te deja en la estacada.

En ese momento sientes de nuevo la libertad, pero con un añadido, la experiencia se queda ahí, contigo.

Tantos días sin dormir, tantas horas de práctica acumulada, ver como tus amigos se van a la playa mientras tu te quedas pegado a la pantalla, tantos partidos de fútbol sin ver, tantas finales, tantos hobbies abandonados, ese distanciamiento de la familia por cumplir un deseado objetivo, tanto sacrificio, tanta posesión, tanta obsesión….para de repente, todo aquello que tuviste que abandonar en su momento se postre de nuevo ante ti.

Tanta libertad que te robó el trading, de repente, te la devuelve multiplicada por mil.

Y ya eres otro diferente a cuando empezaste, ya estás más curtido. Piensas en que si volvieses a empezar harías las cosas diferentes pero también piensas que no sería posible, que para llegar al objetivo tendrías que dar de nuevo los mismos pasos. Cualquier variación de algún detalle, por pequeño que este fuera, seguro que habría variado el resultado.

Pero es que te lamentas de las horas que has estado delante de la pantalla “quemando las pestañas” , te lamentas de tantos libros leídos para nada, de haber escudriñado todas las noticias al minuto, de hacer lo mismo con los datos económicos, de haber seguido a tal o cual gurú, de haber tratado de encerrar al mercado mediante fórmulas…

…te arrepientes de muchas cosas pero, por otro lado, sabes que ha sido necesario y que, aun encima, has disfrutado con ello, porque cuando consideras a tu oficio como tu pasión es como si nunca te hubieses esforzado, es como si nunca hubieses trabajado.

Es el poder de la esencia, es el poder de haber desechado todo lo secundario, es el poder de haber apartado el grano de la paja, es el poder de la rutina, es el poder de la experiencia, es el poder de automatizar un proceso….sólo que sientes un vacío al comprobar como aquello que ocupaba 24 horas de tu día a día se realiza ahora en minutos.

Claro que cada Meta siempre supone una nueva línea de salida